viernes, 31 de agosto de 2012

Capítulo 16.

Miré a los presentes y después a Eric, sonriéndole. Agarré su mano con fuerza. No me podía creer que aún este chico no me hubiera intentado meter mano, ni besarme. Era bastante raro pero me gustaba y, dios, es que iba guapísimo. Me correspondió la sonrisa y nos dirigimos hacía la zona de las bebidas en las que las miradas iban dirigidas todas hacia nosotros, cogí una coca-cola. No iba a empezar a beber tan temprano, el hizo lo mismo y me rodeó los hombros con el brazo, besé su mejilla, me sentí bastante observada.

                                                                  ***
En ese momento sintió que el mundo se le venía encima. No se lo podía creer. Berto miró hasta divisar a Jennifer, se acercó e intentó sonreírle pero apenas salió una extraña mueca, suspiró después y la miró de arriba a abajo, sí, era igualita a Anabel, bueno, con un poco de menos formas y la raiz negra que asomaba en su pelo, pero le valdría y entonces pensó en que hoy, también se la beneficiaría. Miró de nuevo hacía la dirección en la que se encontraba An, estaba con el tipo ese de las clases de baile y sonreía, sonreía como cuando lo hacía con él y eso no era bueno. Subió el volumen de la música, el tiempo había pasado bastante rápido y ya eran casi las 10. El jardín se había llenado, la piscina ahora tenía espuma y varias muñecas hinchables, rió pero no dijo nada. Simplemente pensó en divertirse y se acercó hasta una de las macetas de la entrada a la casa que permanecía cerrada por ahora, sacó de debajo una bolsita con pequeñas pastillas blancas; éxtasis.

Alex se acercaba a Celia ya mientras esta se colocaba el pelo detrás de la oreja, con un gesto coqueto. Él se acercó a ella peligrosamente mientras susurraba en su oído.

-Vamos a la habitación .-Le rodeó la cintura mientras lo decía, mordiendo después el lóbulo de su oreja.
- Vale .-Susurró, algo desconcertada, pero ambos entraron en la casa, subieron al segundo piso y Alex empujó una de las puertas que daba a una habitación, ambos entraron en esta y cerró la puerta trás si, la tiró sobre la cama besándole el cuello con levedad, agarrando fuerte sus caderas, poco a poco se fueron deshaciendo de la ropa. Una tenue luz alumbraba la habitación, ninguno de los dos le dio importancia, supondrían que sería de fuera, la respuesta la sabía él, un chico nuevo, un chico que , escondido en el armario grababa la escena desde una camara que emitía una tenue luz para después, quien sabe que haría con ella..
                                                                            ***
La música sonaba cada vez más fuerte y perdía más el control, ya había bebido varios vasos de bebidas que me encontraba, estaba junto a Paula y había perdido a Eric de vista hace buen rato. Bailabamos bastante juntas en la pista, cosa que provocaba las miradas de los chicos que se nos acercaban y con mucho gusto bailabamos con ellos.
- Tía, esto es la hostia .-Me dijo una Paula medio borracha.
- Lo sé, debería de haberlo más veces. Joder, mira que bueno está ese.
- Ese es Eric, gilipollas .-Se descojono mientras me tiraba del brazo arrastrándome hacía alli, pasando entre la multitud, bailando.
- ¡Eriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiic! .-Exclamé mientras llegaba a donde se encontraba, echándome en sus brazos aunque los sentí un poco más hacía abajo de la cintura. Supuse que había bebido un poco y lo vi en sus ojos. No solo había bebido.
- Vamos a un sitio más tranquilo .-Me susurró en el oído mientras asentí. Nos alejamos, quedándonos al lado de la piscina donde apenas había gente ya que todo el mundo estaba en la zona de las bebidas.
- Mira lo que he encontrado .-Me dijo, le chispeaban los ojos y sacó de su bolsillo una bolsita con pastillas blancas. Me sobresalté y se las arrebaté, mirándolo algo mal.
- ¿Eres idiota? ¿Cuántas has tomado?
- Solo una, vamos, en la uni siempre hacemos esto. Pruébalas.- Me daba algo de cosa, pero asentí, saco una y la aguantó con la mano, supuse que sería éxtasis, se acercó a mi demasiado, casi rozando mis labios. El corazón me iba demasiado rápido.
- Tengo unas ganas de comerte la boca impresionantes.. .-Susurró en mis labios.
- ¿A que esperas para hacerlo? .-Me atreví a decir. Puso la pastilla sobre la lengua y me besó con ansias, su pastilla pasó a mi boca y me la tragué. Siguió besándome por lo que me dejé llevar y lo correspondí. Pasó su mano lentamente por mi pelo y después por mi camiseta, parándola en el filo de los pantalones. Entreabrí los labios pero después solo sentí que me caía. Sentí frío, humedad. Nos habían tirado a la piscina. Reí como nunca y cuando sali a la superficie tosí. Eric estaba a mi lado, me atrajo hacía él cuando más de las mitad de las personas de la fiesta se tiró detrás de nosotros. Besos mojados, le quité la camiseta y por fin pude observar su torso. ¡JODER! Que bueno estaba, tenía por lo menos tres polvos. Él lo notó y empezó a reír, salimos de la piscina y mi vestido estaba totalmente empapado, se me pegaba a la ropa, decidí ir a buscar algo de toalla a la casa y el me acompañó. Subimos por las escaleras cuando vi salir a Alex de una de las habitaciones, con Celia detrás. Me quedé muda de asombro pero conseguí reírme. Después vi a Berto salir del otra con Jennifer detrás. ¿Esto que era? Él me miró.
- Hola, ¿Cómo te lo estás pasando?
- Hola, bastante bien.- Respondí secamente, entrando después en el baño con Eric, este último le dirigió una mirada de suficiencia a Berto quien, bastante cabreado bajó las escaleras tomándose una de las otras pastillas que se había guardado en el bolsillo.

Paula miraba a su al rededor, no encontraba a nadie así que se mezcló entre la multitud, sonaba ''Day 'N' Nite'' de Kid Cudi. Vio una cara conocida pero no se percató de quien era hasta que unas manos rodeaban su cintura. Iba bastante ciega, había tomado de todo, unos labios rozaron su cuello y tragó saliva, se dio la vuelta, lista para saber si abandonar o conquistar y se encontró con los ojos de él, de ese chico que la jodió una vez, no podía ser, solo logró murmurar una cosa, una palabra, un nombre. Pablo.

Eric se encontraba bastante mal. Supuse que no había tomado solo una pastilla, le llevé hacia una de las habitaciones y le ayudé a tumbarse en la cama, besé su mejilla pero noté que se había dormido. Me encogí de hombros, después vendría a ver como estaba, salí de la habitación y me topé con un chico moreno, de ojos verdes. Sería un año mayor que yo. Iba sin camiseta y no pude evitar fijarme en su tableta. Él se dio cuenta y sonrió.
- ¿Quieres tomar algo? .-Me dijo. Lo único que le quedaba de ropa era unas bermudas verdes y unas vans algo gastadas. Asentí y al ver mi aspecto rió. Llevaba el pelo y el maquillaje bien, pero mi vestido se había ceñido totalmente a mi, un poco humedo aún y transparentaba algunas partes. Me sonrojé mientras me rodeaba la cintura con el brazo e ibamos hacia la mesa de las bebidas. Todo estaba muy mezclado así que cogimos una botella para los dos. Decidimos ir a la habitación pegada a la ventana en la que se podía escuchar bien la música y el ambiente y sacó un par de porros ya liados, me tendió uno y dudé en si cogerlo pero lo hice, lo encendí y le di una larga calada. Sentí como si mis pulmones se hicieran más pequeños, luego tome una gran bocanada de aire y sonreí. Me gustaba, le dí otra calada y ya no tenía esa sensación. Lo observé justamente cuando expulsaba el humo, le quedaba muy.. buf.
- Por cierto, soy Hugo .-Me miró y sonrió, a lo que asentí con una sonrisa de suficiencia.
- An, encantada. -Me tumbé boca abajo, percatándome de que el vestido se me había subido levemente, intenté bajarmelo pero él se me adelantó. Deslizo sus dedos, haciendome cosquillitas desde mi nuca hasta el trasero, en el que puso la mano y bajó el vestido. Enarqué una ceja y le meti un manotazo en la mano riendo.
- Muy rápido vas tú .-Di otra calada mirándole y se acercó, expulsó el humo en mi boca, rozando mis labios con bastante levedad pero lo suficiente para que se me pusiera el corazón a mil por hora. Después se apartó y me miró, apagando su porro y quitándome el mío, dándole un par de caladas. Me puse en pie de inmediato. El éxtasis me empezó a hacer efecto, el porro ayudó a esto. Lo miré y se acerco, poniéndome contra la pared.
- ¿Cuánta mierda has tomado? Estás colocadisima eh .-Rió en voz baja, pero sacó una pastilla de éxtasis y la partio por la mitad con los dientes, dándome la mitad a lo que no me negué. Bajamos hacía abajo y la fiesta estaba en su mejor momento, casí daban las tres en el reloj y empecé a bailar con Hugo. Alex, Celia, Hugo y yo nos pusimos a saltar en unos de los castillos hinchables que habían traído, reímos, nos caímos y volvimos a levantarnos. Hugo me caía bastante bien.
- Anni, vamos a la habitación venga.. .-Me acercó a él, no me aparté pero negué.
- Estamos en lo mejor de la fiesta .-Me había empezado a llamar Anni y no era que me molestara, me resultaba raro pero me gustaba, así que no le dije nada. Me abrazó algo ido, me dolía la cabeza, me encontraba mal y divisé a Eric al fondo, con Jennifer. ¿Se estaban liando? Avisé a Celia, que fue a comprobarlo, no tenía ganas de mirar y ella me lo confirmó. Sería zorra.
- ¿Pasa algo? .-Preguntó Hugo, algo aturdido. Le miré y le besé con todas mis ganas, con todas las ganas que tenía de besar a Eric, el me lo correspondió y pude sentir como todas las miradas volvían a mi. Me aparté y ahora, me acerqué a Jennifer.
- ¡ERES UNA ZORRA ASQUEROSA, PUTA DE MIERDA ! .-la cogí de los pelos y la tiré contra el suelo, pegándole una serie de patadas en el costado. La gente empezó a apelotonarse al rededor de nosotras, unas manos fuertes me separaron, llevándome hacía otra esquina y me fijé en quien era, no entendía que hacía allí y que quería, fui a reprocharle pero vi a Paula, en uno de los escalones, Pablo me soltó y se dirigió hacía ella, que me sonrió como diciendo ''Tenemos que hablar'' Y entonces supe que nuestro secreto estaba a salvo. Divisé un cuerpo en el césped, después de el pelotón de gente que estaba junto a Jennifer. No podía evitar derramar algunas lagrimas. No quería ver a Hugo, ni si quiera me gustaba, pero Eric me había traicionado.Me fui acercando al cuerpo por curiosidad, aún iba algo ida pero pude divisar unos ricitos. Y supe de quien se trataba.
Berto.

lunes, 27 de agosto de 2012

Capítulo 15.

Me desperté bastante temprano por los gritos de Celia, miraba al rededor y al final, vi como saltaba encima mía, presa de la alegría y la emoción, enseñándome un mensaje de Berto.

Sab,19. 9:00Am
Ce,An. Fiesta en la piscina a las 20:00, traed bebidas, viene todo el instituto. Preparaos.

Supongo que sería una fiesta de verano, así que compartí la ilusión de Celia, estaríamos en una verdadera fiesta de esas de verano, en plan American Pie o Project X, con un montón de tíos buenos, bebida y piscina. No lo dudé ni un segundo en confirmar mi asistencia hasta que caí en algo : Había quedado con Eric. Descarté la posibilidad de no asistir a la fiesta así que solo se me ocurrió una cosa, ir con él.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAN! FIESTA .-Ce saltaba ya sobre la cama, así que me puse a saltar con ella, riendo a más no poder.
- Esta noche será increíble, más nos vale ir preparándonos .-Logré decir y me puse a gritar, compartiendo las emociones. Sonreí a más no poder, marcando sin duda el número de Paula para saber que se pondría pues, esto, era lo que le hacía falta, una fiesta.

En ese mismo instante, en otro lugar de la ciudad.
Paula acababa de recibir el mensaje, no había podido dormir en toda la noche pero algo dentro de ella se animó, sacó una pequeña y débil sonrisa y se levantó de la cama, sus padres no estaban como es de costumbre. ¿No se habían dado cuenta ni de su ausencia? ¿Cómo podía ser eso? Suspiró pero dejó de pensar en eso, se lavó la cara, a pesar de tener un par de cicatrices en las muñecas por la presión que habían ejercido las cuerdas sobre estas, se le veía radiante, con algo de ojeras, nada que no pudiera arreglar con un buen maquillaje. Sonó su móvil con el tono de Skins, una de sus series preferidas y lo cogió de inmediato.
- ¡Guarraaaaaa!
- ¡Putaaaaa! .-Las dos se saludaron así y después empezaron a reír de forma compulsiva.
- ¿Qué te vas a poner hoy?
- Para eso te llamaba. A las 18:00 en mi casa, para arreglarnos, traéte el armario entero si hace falta .-Paula rió, pero aceptó de buena gana, era lo que le hacía falta. Una buena tarde de chicas y después de fiesta.
- ¿Tú no habías quedado hoy? .-Intentó que su voz no sonara interesada, pero no pudo evitarlo.
- Ah, sí, con Eric y quedaré, no lo dudes, pero vendrá a la fiesta .-Paula casi se atraganta, al igual que Celia, que estaba tan absorta en sus pensamientos que ni escuchó esa parte del plan.
-¿Alex, Berto y el chico del autobús juntos? ¿Estás loca?
- Se llama Eric..
- Pues eso .-Dijo Paula, que, su emoción iba en aumento. Hoy, sería un gran día. Después de intercambiar varias palabras más, se despidieron e hicieron su vida normal, Celia fue al hotel donde se alojaba a recoger todas sus cosas, se mudaba a casa de An, ya estaban las cosas más o menos superadas así que no supondría ninguna objección en que se quedara allí, sería el mejor verano de su vida.

                                                                 ***
Jennifer miró el mensaje con curiosidad. Hoy sería el día perfecto para demostrarle a An y a las demás que ella sería la nueva abeja reina, demostrarles que había cambiado y que ahora, se tragarían todas sus palabras. Adiós a la Jennifer simpática que había sido, su vida había dado un vuelco, igual que su corazón. Ahora estaba con Berto. Bueno, no sabía si estaba, pero se lo beneficiaba de vez en cuando. Fue hacía el espejo del baño y se pintó la raya negra del ojo con el delineador de gel. Suspiró al ver su reflejo y aunque le daban ganas de abandonar, de volver a ser ella, se tragó sus lagrimas y se pintó los labios de rojo, dio media vuelta y cerró de un portazo. Ya no, esta vez no.

                                                                        ***
Berto sostenía el móvil, había invitado a casi todo el instituto menos a los pringados, Alex observaba atento, empezó a reír.
-¿Anabel, Celia, Jennifer y Paula juntas? ¿En serio?
- Vamos, va a ser muy divertido .-Mostró una sonrisa ladeada, mientras empezaba a recibir mensajes de respuesta, confirmando sus asistencias, entre ellas las de An, Ce, Pau y Jen- Ya lo creo, será muy divertido.

Miré el reloj, eran ya casi las 18:00 y la tarde se me había pasado muy rápida, Celia yacía sobre la cama, con su maleta abierta y toda la ropa desperdigada por esta, yo llevaba un sencillo vestido de flores, con una chaqueta vaquera por encima, no pensaba llevar eso a la fiesta, estaba claro, pero había quedado en cinco minutos con Eric. Se despidió de Celia y de Paula, que acababa de llegar con un beso y prometí llegar a casa en quince minutos cortos, salí por la puerta corriendo, y llegué a la puerta de la sala de baile. Eric estaba allí, guapísimo como siempre, llevaba una camisa abierta con una de tirantes abajo, unos piratas vaqueros y unas hawaiianas, le sonreí y besé con delicadeza sus mejillas.
- Estás preciosa .-Me miró de arriba a abajo y después me rodeó el cuello con el brazo, sonriéndome, con esa sonrisa tan suya que me hacía derretir. - ¿Dónde vamos?
- Bueno.. tengo un cambio de planes. -Sonrío mientras lo miro y pongo dirección a mi casa- Nos vamos de fiesta.
- ¿De fiesta? .-Me mira, sorprendido- ¿Cómo que de fiesta?
- Bueno, unos amigos míos organizan una fiesta y.. bueno, me gustaría que vinieras .-Soné algo boba y me sonrojé con facilidad, mientras me apartaba levemente el pelo de la cara, mirando hacía el suelo.
- Claro pero.. ¿Voy con la ropa adecuada? .-Me mira, sonriente. Asiento con la cabeza y beso su mejilla. Me gustaba su perfume.
- Bueno, ahora ¿Dónde me llevas?
- A mi casa .-Abrió los ojos como platos mirándome y mostró una pequeñita sonrisa ladeada, me llevo hacía una de las paredes de la calle, susurrando en mis labios, acercándose peligrosamente a ellos.- Vas rápida, ¿Eh? .-Al notar mi nerviosismo, retrocedió mirándome, empezando a reírse- Era broma, tranquila.
- Idiota .-Susurré, pegándole de broma en el brazo. Negué con la cabeza también riendo, le conducí hasta mi casa y le miré.
- Bueno.. arriba están dos amigas mías, nos vamos a probar ropa, tienes tele de plasma y frigorífico.. Solo te queda esperar .-Sonreí besando su mejilla y subí las escaleras corriendo, me encontré a Celia y Paula en la cama, comiendo porquerías.
- ¡Guarras arriba que son casi las 7! .-Se sobresaltaron y empezamos a reír. Nos probamos varios modelitos. Reímos, nos tomamos fotos, fue una buena tarde de chicas. Celia, acabó poniendose un vestido rojo, bastante corto y escotado con unas plataformas del mismo color, Paula, un vestido negro ceñido con el hombro descubierto y unas sandalias de tacón negras también, yo acabé poniéndome un vestido corto azul verdoso, con el hombro fuera y la espalda al descubierto, con unos tacones negros bastante altos. Nos adornamos con varios collares y pulseras, nos maquillamos y planchamos el pelo, a las 8 menos 20 bajabamos por las escaleras. Eric, me miró y quedó algo sorprendido, se acercó a mi y me dio una vuelta a lo que le correspondí con una sonrisa algo ladeada. Mis amigas se presentaron y salimos todos hacía la fiesta.

Lugar de la fiesta, a esa misma hora.
Todo estaba ya preparado, el césped estaba lleno de luces de colores, en la piscina había globos y una mesa con toda la bebida que pueda existir más la que irían llevando, barriles enteros de hielo y más hielo, equipo de música de última generación que reproducía música a decibelios innimaginables. Todo estaba listo y ya solo faltaban 5 minutos para que dieran las 8, así la gente iría cogiendo ambiente hasta que a las 10, empezara la fiesta de verdad. Berto y Alex iban dejando entrar a gente, abriendo puertas y cerrando, colocándo más bebidas, mirando a chicas y allí estaba ella. Vieron llegar a An, estaba espectacular e iba con alguien. ''Las chicas'' se dijeron Berto y Alex, pero aparte de ellas llegaba otro, alguien más, un invitado especial, por así decirlo, Berto lo reconoció y apretó los puños, Alex simplemente se limitó a mirar, pero después las miradas de los hermanos acabaron encontrándose. Esa noche habían fijado como objetivo a An y nada iba a impedir eso. Celia miraba risueña a Alex y Paula se fijaba en todos los chicos de la fiesta que habían llegado.
Mientras sonaba ''Pursuit Of Happiness'' de Kid Cudi, dieron las ocho.
La fiesta había comenzado.

sábado, 18 de agosto de 2012

Capitulo 14.

``Me siento bien, me siento libre, una sensación indescriptible cuando bailo, siento como la música entra en mi cuerpo poco a poco, como hace que me mueva involuntariamente, me siento como un grano de arena entre un montón de granos de arroz, me siento pequeña pero a la vez grande.´´

Querido diario, eso es lo que ella me dijo, eso es lo que me demostró en unos pocos minutos que pude compartir con ella, esa chica rubia, de sonrisa preciosa, guapísima. ¿He dicho ya que tiene una risa que hace soñar? De esas contagiosas. No me lo puedo creer, el destino quiso que me volviera a encontrar con ella, mientras seguiré con mi carrera de escritor, solo tengo 19 años, ¿Qué quiero ser en la vida? Quiero bailar, lo tengo claro, ojalá tuviera yo toda la fuerza, toda la energía que tiene ella. Hemos quedado mañana, aún no me lo puedo creer. ¿Se acordará de mi nombre? ¿Le pareceré guapo? Sueno estúpido y espero que esto nunca lo encuentre nadie. La echo de menos y la acabo de ver..

Eric~

Me había dado una buena ducha después de la sesión de baile, había pasado de ir a la salida del instituto, ya tendría tiempo de hablar con Paula y contarle lo ocurrido y aclarar cosas con Celia, suspiré y me peiné el pelo, me apliqué algo de rimel y me hice la raya, hoy me veía más guapa que de costumbre, me sonreí a mi misma en el espejo, sorprendiendome al pensar en la sonrisa de el chico ese del autobús; Eric. Que guapo era, encima bailaba, lo tenía todo. Pensé después en Berto, en lo tonta que había sido al pensar que me quería, solo había sido un capricho, no tenía nada con él pero .. no sé, era diferente, era un chico distinto de los demás, él estuvo ahí cuando nadie estaba y ¿Qué había pasado? Pasamos a ser completos desconocidos que se conocían muy bien.
Eran ya las cinco y media de la tarde y habíamos quedado todos en el Starbucks de al lado del insti a las 6. Me puse unas vans azules con unos pantalones de talle alto negros y una blusa ancha, que iba por dentro, debajo un top negro. Cogí el móvil y algo de dinero y salí, sin esperarme lo que iba a pasar a continuación.

                                                                                ***
En otro lugar de la ciudad, a esa misma hora.
Desataba lentamente la otra muñeca, dolorida, reprimiendo el dolor notando como las lagrimas se deslizaban por sus mejillas. Pablo la había traicionado, estaba segura, había sido él, lo sabía. Acabó las muñecas y empezó a desatarse los pies, llevaba días sin comer su estado era pésimo. Con suerte había una pequeña ventana por la que cabría al ser pequeña y delgada, se asomó, estaba a unos 6 metros de altura, con algo de miedo, sacó primero los pies y después se dejó caer, notó un fuerte dolor sintiendo como sus pies estallaban, se derramaron algunas lagrimas más pero no paró, era ella, su supervivencia, su lucha, debía conseguirlo, debía luchar por ello, empezó a correr sin rumbo alguno, no sabía a donde iba, notó los gritos de los secuestradores al comprobar que ella ya no estaba, solo quería salir de ahí, siguió corriendo aunque los pies le dolían como nunca, estaba débil, no tenía fuerzas a penas, se desplomaría en cualquier momento. Un coche paró e hizo luces y entonces Paula lo reconoció. Reconoció esa pulserita, la misma que ella le regaló, no se le olvidaría nunca. Era él.

Seis de la tarde, starbucks.
Llegué la primera, a medida fueron apareciendo los demás, Alex, Celia, Diego, Berto (A quien ni miré a la cara) Damian y por último Jennifer, que no dejaba de mirar ansiosa a los demás, emocionada por estar de nuevo en una reunión de la pandilla, solo que no sabía que allí ya no era bienvenida. Me pegué a Celia y la miré, esa mirada decía muchísimas cosas, significaba miles de sentimientos resumidos en una mirada, una mirada que ella entendió a la perfección y me devolvió, tendiéndome la mano para que yo la cogiera y así hice. Era mi mejor amiga, siempre estaríamos juntas, pero entonces interrumpí ese silencio incómodo por parte de los demás.
- ¿Alguien ha visto a Paula?
- No .-Respondió Alex, secamente.
- No.. .-Dijo Ce, muy extrañada- Me parece raro, cada vez que hacemos una quedada nunca suele faltar.
Sonó mi móvil y vi la llamada entrante : ``Paula´´. Lo cogí de inmediato.
- ¿Sí..? .-Dije ante la mirada de los demás, esperando a recibir noticias.
- ...
- ¿Qué? .-Mi voz sonaba llorosa, quebrada- Vale, muy bien. Sí. Adiós.
En cuanto colgué, rompí a llorar, Jennifer se fue de la escena, poniendo como excusa que había quedado con su madre. Los demás me abrazaron al instante, preguntándome, acuchillándome a preguntas más bien y se lo conté todo. Le conté el resumen que me había echo Pablo. Les conté como me había explicado que utilizó a Paula simplemente para conseguir dinero y que se le fue de las manos, me contó como ahora el dinero había acabado en las manos equivocadas, me contó como Paula había escapado y él la había rescatado, trayéndola de vuelta, pero eso no solucionaría nada. No lo delatarían solo por que la había sacado con vida, por que la podían haber matado, pero tendría que desaparecer a cambio, Paula estaba lo bastante enamorada y ciega para ver lo que le había echo así que habría que hacerlo por las malas, pero eso ella nunca lo sabría, o eso creían. 

2 horas después, casa de An.
Paula estaba en el sofá, descansaba después de haber recuperado fuerzas, tenía un café en la mano y nos miraba fijamente, nos había relatado todo lo que sufrió, como los secuestradores habían querido abusar de ella , como resistió poco a poco hasta que consiguió escapar, la admiré por toda la valentía y la fuerza que había tenido, muchas no habían sido capaz de soportarlo, la abracé mientras lo relataba, todos miraban atentos, solo faltaba Jennifer. Berto y Alex ni se miraban, eran hermanos pero estaban enfrentados por una misma chica; yo. Y eso no lo cambiaría para nada. Todo se quedó en un susto, prometimos no hablar de ello, no contarselo a nadie, simplemente había sido una gripe, normal y corriente. Paula preguntó por Pablo, le dijimos que se había ido, que no quería saber nada de nadie y ella se lo creyó.

Ese día apenas dormí, esto ya no era lo que era antes, habían pasado demasiadas cosas, demasiados acontecimientos en un solo día, no me lo podía creer, no me podía creer como todo cambiaba en cuestión de segundos, pronto tendría una audición de baile, pronto podría irme, pronto sería el verano, todo cambiaría en verano.. y lo sabía perfectamente. Celia se quedaría hoy conmigo, le sonreí mientras veíamos una peli de esas bonitas que se titula ``Película para ver con tu mejor amiga y con palomitas´´. Y así hicimos. Nos dormimos bastante tarde, al día siguiente había clases pero nos daba igual, a mi ya me daba todo igual, había perdido a Berto, había rechazado a Alex y él se había ido con mi mejor amiga, esta que tenía aquí que lucía completamente como una enamorada y eso no me daba buena sensación, no quería que le hiciera daño. Entonces recordé algo.. Al día siguiente había quedado con Eric, una chispita recobró vida en mi corazón y eso me gustó.

lunes, 13 de agosto de 2012

Capítulo 13.

Escuchando un irritante ruido me desperté.
Faltaba poco para el verano, la calor empezaba a aparecer, igual que mis ánimos. Miré mi móvil, mi blackberry ahora lila, bastante tuneada. ¡15 llamadas perdidas! Ni yo misma me lo podía creer, empecé a asustarme. ¿Habría pasado algo? Miró su procedencia. Ocho de Celia, seis de Berto y una de ''Chico del autobús''. ¿Cómo se llamaba? Ahora no lo conseguía recordar, dando un sonoro bufido me levanté pesadamente de la cama, andé descalza fui a mirarme al espejo, hoy no me harían falta las planchas, lo tenía bastante bien, me di una buena ducha de agua templada y salí, escogiendo la ropa que me pondría hoy, me decidí por unas vans verdes agua, bastante bonitas, unos pantalones de talle alto y una camiseta bastante ancha que iría por dentro, me aprobé con una sonrisa en el espejo y me cepillé muy bien el pelo, maquillándome levemente los ojos. Llamé a Berto mientras bajaba las escaleras, mi madre estaría trabajando.
- ¿Sí? .-Una voz femenina respondió a través del auricular. 
- ¿Berto? .-Pregunté, extrañada y con algo de miedo.
Me colgaron.
Se me derrumbó el mundo, volví a llamar con la esperanza de que fuera un error telefónico, un cruce de líneas, pero no. Me volvieron a colgar. Cogí mi chaqueta del perchero por si refrescaba y salí, pegando un portazo. Hoy no iría a clases, hoy solo me pasaría para recoger a Celia a la salida, para verla, hablar con ella, explicarme, para ir a buscar a Paula. Hoy no iba a dejar que nadie me amargara el día, estaba de buen humor. Que le jodan a Berto, que le jodan a Alex, que les jodan a todos. Entonces se me vino el chico del autobús a la cabeza y, mientras se dirigía a no sabía donde, cogió el desvío hacía sus antiguas clases de baile que con suerte, el pestillo de la ventana no estaba echado.
                                                                      
                                                                            *** 
A esa misma hora, en otro lugar de la ciudad.
Se estaba vistiendo en el baño, echándose gomina en el pelo. Estaba mal, fatal, como si le hubiera pasado por encima una avalancha de gente, pisoteándole una y otra vez. Le había sido infiel. No tenían nada, no sé. Tampoco tenía que haber sido tanto, ¿No? Eso lo hacía su hermano miles de veces y las chicas seguían yendo a él. Era algo natural y más si no se tiene nada... Pensaba, una y otra vez. ''Infiel''. Esas palabras resonaban en su mente repetidas veces. ¿Que pasaría ahora?
                                                                           ***
Su pelo rubio caía sobre sus hombros, estaba en la cama de él, de Berto. Sonreía maliciosamente mientras sostenía el móvil de él con ambas manos, borró las llamadas entrantes y la perdida que hizo An. Esa chica, claro que era la guerra, ella ya había movido la primera pieza, se había acostado con su chico y seguiría moviendo piezas, una tras otra. Sacó su móvil, dejando el de Berto en la mesita de noche. Marcando un número.
- ¿Cómo está? .-Dijo, casi en un susurro.
- ...
- ¿Se ha despertado?
- ...
- Vale, sacádle información, dejadla ahí todo el tiempo que haga falta y sobre todo, conseguir el máximo dinero posible, no pidáis rescate, podrían rastrear. Adiós.
- Hasta pronto, Jennifer .-Una voz masculina respondió en el auricular, demasiado grave, tal vez. Ella no sabía donde se metía.

Miré al rededor mientras introducía mis piernas y después mi cuerpo en el estudio de baile, cogiendo mi MP4, conectándolo al equipo de música mientras la canción de ''Faded''. Empecé a moverme lentamente, pillándole el ritmo, no iba lo más adecuada para bailar pero me valdría, empecé a bailar, dejándome llevar cerrando de vez en cuando mientras lo hacía, haciendo gestos, como así alguna voltereta, estaba bien preparada aún y eso me gustaba, había vuelto a bailar, me hacía sentir feliz. 
Alguien pasó de canción. Paré de bailar, sobresaltándome mirando hacía atrás, encontrándome con el chico del autobús. Me sonrió radiante, mirándome de arriba a abajo. 
- ¿Qué haces? .-Solté, era cuando mejor estaba bailando, cuando mejor me sentía y él lo había estropeado. Paró el equipo de música.
- Enséñame lo que sabes hacer.- Respondió, seguro de si mismo, sonriente, echándose a un lado, y pulso el 'Play'. Bangarang, de Skrillex. Sí, me lo tenía que currar.
Hice algunos pasos de ballet, para dejarlo sorprendido y se sorprendió , creyéndose que no podía hacer nada más, a punto de parar la canción y justo antes de sonar el estribillo, empecé con el dubstep, se me daba bastante bien, moví la cabeza, mi cuerpo después, brazo a la derecha, abajo, arriba. Ahora más rápido y ahora, más lento. Sorprendido, paró la canción, pero le arrebaté el mando de las manos  y la volví a activar, elevando la voz.
- ¿Qué sabes hacer tu? .-Sonreí de lado, con superioridad. Y entonces la sorprendida fui yo.

Veinte minutos más tarde, en el instituto.
Celia paseaba de la mano de Alex, estaba preocupada por An, no la había llamado, no había ido a clase y Berto apareció con Jennifer, presumiendo de chica. Esta iba para su gusto, un poco puta diciéndolo con buenas palabras. Llevaba una falda muy corta y unos tacones que muy pocas aguantarían un día de instituto. La blusa se transparentaba y dejaba ver su sujetador de encaje. Suspiró y negó con la cabeza, esa chica no cambiaría nunca. Se había aclarado un tono el rubio, casi idéntico al de An. Apretó la mano de Alex cuando ella pasó por al lado, ya que él la miró y le soltó un piropo, después se percató de Celia que, soltó su mano con brusquedad y corrió hacía los baños, con las lagrimas en los ojos. Se sintió el peor chico del mundo, pero . ¿Qué le iba a hacer? No sabía ni si quería a esa chica, ni que quería hacer con su vida, el tiempo iba pasando poco a poco, él se iba olvidando de An, pero esa rubia siempre estaría en un pequeño hueco en su corazón, nadie podría cambiar eso pero esa pelirroja le volvía loco. Ahora que se percataba. ¿Dónde estaba Paula?
Las clases finalizaron después, todos habían quedado a las 6, ninguno se esperaba lo que sucedería a continuación.


miércoles, 25 de enero de 2012

Capitulo 12

Se despertó con un fuerte dolor de cabeza. ¿Qué hora era? ¿Dónde estaba? No sabía nada. Intentó incorporarse pero notó fuertes mareos, volviendo a caer al suelo. Todo le daba vueltas. ¿Qué le había pasado? Gruñó en voz baja mientras intentaba levantarse de nuevo, pero las muñecas le escocían. 
-¿Pero qué coñ...? .-Exclamó, pero a penas salieron palabras de su boca. Se empezaba a poner nerviosa. Estaba atada, estaba todo oscuro menos una rendija de la que una suave luz penetraba en la habitación. ¿Pero que día era? ¿Había dormido mucho? Las preguntas se arremolinaban en su cabeza pero ninguna tenía explicación. Intentó recordar el último momento que paso... ¡Sí! fue junto a Pablo. Estaban en el bar de la esquina de su casa cerquísima, además. Fue al baño y... después no recordaba nada más. Maldijo en voz baja mientras intentaba con nerviosismo desatarse. Se hacía daño en las muñecas y ya, no solo quemaban si no, que, jugaría que empezaban a sangrarle. Unas lagrimas resbalaron por sus mejillas antes de que un ruido sordo sonara a través de la puerta de la oscura, terrorífica, y algo polvorienta a parte de poco espaciosa habitación en la que se encontraba. Se quedó inmóvil apoyando la cabeza contra la pared y se hizo la dormida. La puerta se abrió y unos pasos avanzaron hasta su posición, solo le quedaba esperar. 


En ese mismo momento, en otro lugar de la ciudad.
Pablo caminaba intranquilo por la acera que hacía esquina con el bar. ``Paula... como pude ser tan estúpido.´´ Se dijo a si mismo. Suspiró y se frotó los ojos con fuerza mientras caminaba de un sitio a otro, inquieto. Se la habían llevado. Se habían llevado a Paula y no podía hacer nada para impedirlo. ¿Por qué cojones no había saldado su deuda? Era idiota, pero mucho. Quien sabe, a lo mejor no fue una broma y se la habían llevado de verdad. Sus preocupaciones aumentaron. ¿Qué podría haberle pasado? No sabía nada, ni, sinceramente, quería saberlo. Solo quería alejarse de todo de una vez por todas. Y tenía miedo, claro que lo tenía, pero no por él, si no por Paula, miedo a lo que le hubiera podido pasar. La quería muchísimo más de lo que se podía haber imaginado. Eso se le iba de las manos.
                                                                             ***
Me miré en el espejo. ¡Qué mala cara tenía hoy! Aún así, sonreí. Tenía una ``B´´ pintada con permanente negro en mi mano izquierda. Suspiré con lentitud para acabar mis suspiros en una nueva sonrisa, ahora más abierta. Me peiné el pelo y bajé las escaleras, apenas acababa de llegar de clase cuando me acordé de Paula. Llevaba muchísimo sin saber de ella, no me había llamado desde el día anterior y no me cogía las llamadas. Me encogí de hombros, seguramente estaría con gripe, luego seguramente me pasaría por su casa para preguntar por ella e ir a visitarla. Todos mis temores desaparecieron cuando vi una silueta junto a la puerta. ¡Berto! Corrí hacía él y le abracé con todas mis ganas.
-Eh... .-Dijo, riendo levemente mientras me correspondía el abrazo- Cuidado pequeña, me estrujas. 
No pude evitar sonrojarme, aún así sostuve su cara entre mis dos manos y le dí un suave beso en los labios para después sonreír en estos sin ni si quiera advertirlo.
-Te amo.. .-Me cogió ambas manos para entrelazar nuestros dedos y me sonrió, después salimos por la puerta, aún con nuestros dedos entrelazados. Hoy sería un buen día, ya lo creía.
Salíamos por la puerta cuando vi a Celia por la esquina. ¡Por fin! Llevaba días sin aparecer y ya me empezaba a preocupar. Me dispuse a llamarla cuando vi que venía acompañada. Me extrañé y me incliné hacía delante para ver de quien se trataba. Besaba a el chico con una sonrisa en los labios y después se abrazaban, se daban mimos y achuchones mientras el le susurraba cosas al oído, ella reía tontamente. Esa risa que pocas veces había tenido el placer de escuchar, una risa de enamorada. Me abracé a Berto con fuerza, que al ver mi reacción supo de que se trataba, me apretujó contra él y miró a su hermano con bastante odio, aunque este ni se percataba de ello. Celia corría ya a mi encuentro, sin saber que yo lo acababa de contemplar todo. Alex, venía detrás de ella y miraba a su hermano, con una sonrisa algo ladeada. 
-¡An! .-Gritaba Celia, que ya venía a mi encuentro, sonriente.
-¿Qué? .-Respondí con algo de sequedad mientras seguía abrazaba a Berto. Era mi mejor amiga y me había mentido en algo así, me lo había ocultado... ¡Con Alex! ¿Cómo se lo iba a perdonar así como así?
-¿Te pasa algo? .-Se acercaba ya hacía mi, con gesto preocupado cuando Alex la agarró del brazo. Ella se dejó hacer y acabaron abrazados, el le rodeaba el pecho. Yo los miraba con incredulidad. Suspiré, negando con la cabeza después.
-¿Aún no se lo dijiste? .-Ahora quien hablaba era Alex. Sonreía con maldad, con esa sonrisa torcida que te hace derretirte. Rodó los ojos para después mirarme- Vamos, ¿No estarás celosa, no? Lo nuestro fue tan poco intenso... 
Ahora era Ce quien estaba enfadada y bastante. Le podía leer el pensamiento perfectamente, se sentía engañada por que no se lo había contado. No había tenido tiempo. Me excusé con la mirada y cogí a Berto del brazo, tirando de él y sacándolo de en medio de una pelea que, intuía que se formaría. Pasé de largo y les lancé una de mis peores miradas de soslayo, cargadas de ira. A Berto le dediqué mi mejor sonrisa, el no se merecía nada de eso. No tenía la culpa.
-¿Estás bien..? .-Me preguntó, sujetando mi cara entre sus manos, mirandome fijamente para después dedicar una mirada hacía atrás donde, Alex y Celia se encontraban a bastante distancia. 
-Sí, cielo .-Asentí y le di un beso en la comisura para después abrazarle con ganas. Miré la ventana de mi antigua escuela de baile que se encontraba abierta y el pareció percatarse de ello.
-Me dijiste que te hacía feliz bailar ¿No..? .-Dijo, sosteniéndome la mano. Asentí mientras sonreía. Había dejado de bailar hace mucho pero aún así, seguía manteniendo mi pasión por esta danza. Tiró de mi hasta la entrada de la ventana, asegurándose de que no había nadie dentro, nos colamos. Suena emocionante, ¿A qué si? Lo era. ¡Y mucho! Sentí bastante adrenalina, pero, después, se pasó en cuestión de segundos.
-¿Estás seguro de esto..? .-Susurré mientras encendía un interruptor que iluminó la sala, entera llena de espejos. Me cogí una coleta bastante alta que dejaba a ver unas facciones recortadas y bastante atractivas. Me daba un aire bastante ``sexy´´ y él se fijó, puesto que había puesto ya una canción en el reproductor de música, concretamente << I'mma shine >> y se disponía ya a bailar, agarrándome de la cintura. Reí con ganas, apartándome. Se me vino a la mente la imagen del chico del autobús y me sorprendí por ello, pero no dije nada, me limité a sacarlo de mi cabeza. ¿Qué hacía pensando en él?
-Esto no se baila así... .-Dije, pues, empecé a bailar mientras el me seguía torpemente, daba giros y de vez en cuando, saltos. Me encantaba bailar. Había ganado varias competiciones por ello, nada importante, ya que me movía mejor en la categoría de Hip Hop. Le sonreí al ver la torpeza en sus movimientos y le besé con suavidad mientras cogía la gorra que llevaba el y la ponía sobre mi cabeza. Sonreía ya, dispuesta a empezar a bailar cuando la música se paró de golpe. La puerta de la sala de espejos se abrió y de ella entraron varios chavales de unos trece años, dispuestos a dar su clase, detrás de ellos entró él. ¿Cómo? ¡Era imposible! 
-¿Con qué permiso estáis aquí? .-Parecía enfadado pero al verme su rostro se suavizó hasta formar una leve curva que después se convirtió en una sonrisa. Se acercó a mi y me tendió la mano, yo la cogí, cuidadosamente.
-Soy An, bueno, yo.. Nosotros, es decir.. 
-Shhh .-Me mandó a callar y después sonrió, con esa sonrisa tan radiante suya, Berto observaba todo en silencio. No le hacía ninguna gracia ese tipo- Yo soy Eric, encantado. ¿Queréis quedaros a la clase? .-Preguntó, arqueando ambas cejas.
-No. Ya nos ibamos, gracias por la oferta .-Berto me cogía esta vez del brazo, sacándome a rastras de la sala, ya que, yo, quería seguir bailando. Observé al tipo bien. Era alto, bastante musculoso, moreno, de ojos verdes y ``Sonrisa Vitaldent´´ le sonreí como despedida y salí después por la puerta, girándome para mirar a Berto.
-Quiero bailar .-Dije, esperando que su respuesta no fuera demasiado fuerte.
-¡Ese tío te tiraba los trastos! No deberías de haberte puesto coleta .-Dijo y después sonrió, sonreí con él y le abracé, me miró y después, agarrándome por la nuca me besó. Me dejé llevar, disfrutando del momento. No había nada más, solo eramos él y yo. En ese momentó, se escuchó un golpe seco. Alguien había intentado salir de la clase y después se había vuelto a introducir en ella. Sería un chaval. Supuse. Que equivocada estaba.


Querido diario : 
Me voy a presentar, diario mío. Esto sonará a ``Mariconada´´ como dirían muchos, por eso te mantendré en secreto. Hoy la vi, perfecta, sonriente, tan rubia e irresistible como siempre. ¡Y baila! Es perfecta... a mis 19 años me siento bastante inútil. Si no me aceptan en la escuela de arte tendré que ir a la Universidad. No sé que pinta esto aquí, vale, ella baila y... ¿Qué? ¿Y quién era ese chico? Uno de mis alumnos salió y dijo que habían dos ``Dándose el lote´´ ahí afuera. ¿Serían ellos? ¡Lo dudo! Odio dar clases, querido diario. Solo lo hago para mantener y tener algo que comer. Mi madre ya apenas pasa por casa, no hay nada que hacer. ¿Sabes? Espero volverla a ver, queridísimo diario. Esa chica me va a cambiar la vida, lo presiento. Por ahora, tu mantente bien escondido.

                 Eric ~


Esas fueron las últimas palabras que escribió antes de sumirse en un profundo sueño. Sí, la volvería a ver.





jueves, 19 de enero de 2012

Capitulo 11

Eran las cuatro y las clases habían transcurrido con rapidez. Ya no se sentía mal, simplemente no podía sentir nada. Miraba pensativa hacía su antiguo grupo, sonreía sin ni si quiera advertirlo mientras en sus labios dejaba sujetar un cigarrillo. Se lo encendió y le dio una larga calada. Hoy por lo visto habían quedado para comer. Suspiró y miró la hora. Cuatro y cinco. ¿Qué hacía? Se hacía daño a si misma, eso era lo que hacía. No le convenía volver al pasado, no ahora. Esa chica, Jennifer, ya no era el ángel que todos admiraban. Era simplemente una rubia más, algo tonta, pues había dejado marchar a sus amigos de toda la vida. Una subnormal profunda. Suspiró y dio otra calada al cigarro. Miraba al frente y veía a An, a Paula y a todos los demás. Sonreían, reían. Se fijó en la nueva chica. Sí, Celia, creía que se llamaba. ¿Cuánto pasaría allí? Lo dudaba, pero no le importaba. Se levantó y emprendió camino hacía un parquecito cercano de allí, no quería seguir viendo esa escena. 


En ese mismo momento, en otro lugar.
Ya no podía más. Sentía un nudo en el estómago. Reía y asentía con la cabeza. Falsas sonrisas. Otra más. Y otra. ¿Qué estaba haciendo? No quise saber nada más. Me alejé del grupo con lentitud con la excusa de que me encontraba mal. Me despedí de ellos y salí en busca del siguiente autobús que me conduciría a mi casa. Suspiré desganada. Nadie sabía el dolor que sentía ahora mismo, pero no era físico, era emocional. ¿Por qué su cambio repentino? Pensé que era el comienzo de algo, el comienzo de algo muy bonito. Algo que duraría. Duraría muchísimo. Comencé a tararear ``Everytime we touch´´ de cascada, que sonaba ahora en mis cascos, volví a suspirar, esta vez fue un suspiro de cansancio, pasé la canción rápidamente, me traía malos recuerdos. Seguí pasando canción tras canción hasta que paré en ``Yellow´´ de Coldplay. Me la sabía de memoria y la tararee también. Escuche risas y giré la cara suavemente, suponiendo que iban dirigidas a mi y así era. Un chico me observaba mientras sonreía. No se burlaba de mi. Solo le hacía gracia. Le devolví la sonrisa y desvié mi mirada hacía la ventanilla. No podía pensar ahora en chicos. No ahora que del chico del que estaba enamorada me había dejado de hablar. Miré de nuevo al chico de reojo y no pude evitar sonreír al ver que me seguía observando. Giré mi cabeza hacía él, quien se sorprendió, miré al suelo y sonreí, le volví a mirar y esta vez mostré una de mis sonrisas más dulces. Una de mis tácticas. Me ajusté los cascos y pasé a ``Cry´´ de Rihanna. Miré por la ventanilla de nuevo y me fijé en que, esa era mi parada. Me levanté del asiento, guardando el iPod en el bolsillo de mi pantalón, notando movimiento detrás mía, sin darle importancia. Me giré y cogí mi bolso, salí del autobús y me dirigí hacía mi casa, no sin antes echarle un último vistazo al autobús y a el pasajero que llevaba dentro. El de la sonrisa preciosa.


15 minutos antes, en el autobús.
Se fijó en la chica que viajaba a su derecha, un par de asientos hacía delante y sonrió, apenas iban personas en el autobús. Adelantó un asiento para poder verla mejor y ahora, sonreía más. Era muy guapa. Rió sin poder evitarlo al escucharla tararear una de sus canciones preferidas. A lo mejor, demasiado puesto que ella le miró extrañada pero después sonrió. Suspiró aliviado. Menos mal, se pensaba que ya la había cagado. La siguió observando, embobado cuando ella se dio la vuelta para mirarle de frente. El corazón se la paró, pero aún así sonrió. No sabía si apartar la mirada hasta que la observó. Era tan... especial. Esa vez si que se quedó embobado y no pudo apartar la mirada de ella. Cuando vio que empezaba a recoger sus cosas, con rapidez sacó su libreta, que llevaba en su mochila. Rompió rápidamente un trozo de papel y escribió su móvil, acompañado de una frase que había escuchado en una película. Escribió con rapidez por lo que la letra le salió bastante torcida pero le dio igual. Metió con cuidado el trozo de papel en el bolso de ella (Que con suerte) estaba abierto y se volvió a sentar en su asiento, no sin antes dedicarle una sonrisa al ver como se bajaba del autobús. Era increíble. Pero mucho. Era la chica perfecta sobre la que escribiría en su libro. Ya lo creía que lo era. 
                                                                                 ***
Suspiré y miré mi móvil. Ninguna llamada nueva. Empecé a pensar que ya no tenía nada que hacer, ya no serviría de nada luchar por algo que apenas existía, que nunca existió y, que, seguramente nunca existirá. Giré la esquina y miré mi casa de lejos. Había algo raro en la puerta. Enarqué ambas cejas extrañada y me acerqué a toda prisa. Se me paralizó el corazón cuando vi lo que había. Un ramo de rosas. Enorme. Perfectamente colocado con una rosa blanca en el centro, rodeada de tantas rojas. Lo cogí. Pesaba bastante y, justo la rosa blanca, había una tarjeta. Entré corriendo en casa y miré a mi alrededor. Mi madre no estaba, que novedad. Suspiré y cerré la puerta con el pie, subiendo corriendo a mi habitación. Cerré la puerta y puse las rojas en el escritorio, cogiendo una y oliéndola mientras leía la tarjeta.


<< Eres como la rosa blanca. Única entre un montón que son iguales. Única e inigualable. Te ama : 
Berto.
PD: Esto solo es una parte de tu recompensa. >>


No pude evitar sonreír y que mis ojos se empañaran de lagrimas. Lagrimas de emoción y de felicidad. Metí la mano en mi bolso con rapidez y saqué mi móvil, cayendo un papel al suelo. Enarqué una ceja extrañada y recogí el papel que yacía en el suelo. Lo observé, lo habían escrito con rapidez y apenas se entendía nada. Que de sorpresas en tan solo unos minutos. Empecé a leer con lentitud. 
<< Solo tú haces que mi corazón vaya más lento y más rápido a la vez >>
La frase iba acompañada de un número de teléfono, un móvil y firmaba: El chico del autobús.
Me quedé totalmente blanca, no sabía que hacer ni que decir. Guardé el número en mis contactos pero no lo llamé. ¿A que venía eso? Pensé en el chico del autobús. No sabía ni su nombre, era guapo. Rubio de ojos miel. Se parecía bastante a Damian. Suspiré y negué con la cabeza. No quería ningún chico. Quería a el que me había enviado las rosas, el que se había preocupado por mi, por todo. El que había estado ahí en todos los momentos posibles. Pero ahora estaba él, el chico sin nombre que se había metido en su corazoncito con una simple sonrisa que la derretía. Era simple atracción, lo sabía. Pero podrían llegar a ser muy amigos quien sabe. Cogí el móvil y envié un par de SMS. Uno para Berto y otro para el chico misterioso. Sonreí y me tiré en la cama, aún con la rosa en la mano, pensando en él. Como no. Lo que no sabía era que dentro de poco a lo mejor los sentimientos empezarían a cambiar, dando un vuelco a su corazón.


En ese misma ciudad. Hotel River.
Cuando se enteró de lo del padre de An no quiso molestar en su casa, por lo que alquiló una habitación en el hotel más cercano a esta. Pasaban mucho tiempo juntas, pero, nunca solas. No le había podido contar nada y viceversa. Sonreía ahora mientras miraba el precioso rostro de Álex, ese chico que le había robado el corazón y ahora yacía al lado de ella, en la cama, tan solo llevaba las sabanas por encima y no pudo evitar sentir un estremecimiento. Estaba dormido. Se tumbó echando el edredón sobre los dos. Se estaba enamorando poco a poco de él, cada detalle.. cada.. sonrisa, cada gesto. Le hacía sentir un mundo distinto, un mundo que no era el de ella. Le amaba y apenas llevaba 48 horas con él. Debía de contarle a An sus encuentros con el hermano de su ``novio´´ cuanto antes. No quería que se enterara por otra que no fuera ella, se enfadaría. No pudo hacer más que sonreír y prometerse a si misma que mañana se lo contaría en el instituto. Miró el rostro perfecto de Alex y se inclinó hasta besar los labios de este despacio, mientras él dormía plácidamente. Volvió a su posición y, de cara a él cerró los ojos con suavidad para después sumirse en un sueño perfecto. En él aparecía Alex, claro está. La pregunta que no se dejaba de hacer era... ¿Él la querría realmente?


Paula sonreía mientras entrelazaba su mano con la de su novio, Pablo. No podía creer que aún siguieran juntos. Era todo demasiado perfecto para ser real. Miró a Pablo y se acercó lentamente a sus labios para después besarlos con suavidad, tirando del labio inferior de este con la misma delicadeza de antes. 
- Te amo .-Susurró, en voz baja.
- Y yo a ti .-Respondió él, en un mismo susurro.
Pablo pensaba con rapidez. Tenía que conseguir el dinero pero se estaba enamorando de esa chica alocada, preciosa y graciosa de Paula. Se estaba enamorando, le quitaba cada pedacito de corazón, pero debía hacerlo. Era él o ella. Eligiría a ella, pero su familia necesitaba comer, tener un buen sitio donde vivir. Su imagen de niño rico era solo una apariencia. Debía convencerla y así lo hizo. Hizo unas señas a un tipo del fondo, quien, rapidamente hizo otras a lo de la esquina. Se excusó y fue hacía el cuarto de baño del bar en el que estaban. Estaba decidido. 


Una hora después, en un lugar de Madrid.
Berto miraba ansioso su móvil por si sonaba alguna novedad, algún mensaje. Lo encendió con bastante impaciencia mientras sonreía al ver en la pantalla un icono que indicaba que tenía un nuevo mensaje. Lo abrió. De An, como no. Esa chica le estaba siendo realmente romántica. Le encantaba la manera que tenía de expresarse, le enamoraba su personalidad. Sabía que ella le quería y, para que mentir, lo usaba a su favor. Pero, quisiese o no, se estaba enamorando poco a poco de ella. Él no se podía enamorar de nadie. Sufriría. Intentó sacar el sentimiento de la cabeza durante los próximos 30 minutos. ¿Lo único que consiguió? Pensar más en ella, amarla más. Y eso, no ayudaba.


Minutos antes, en el bar.
Paula miraba ansiosa hacía la puerta del baño. ¿Cuánto se iba a llevar allí? Ya había pasado casi media hora, se había dado cuenta por el reloj de la pared, perdía la noción del tiempo poco a poco. Se encontraba mal. Tenía ganas de vomitar. Levantándose del asiento, corrió hacía los servicios, abriendo la puerta con torpeza, tropezándose un par de veces debido a la altura de sus tacones. Se había puesto más alta que nunca. Terminó. Aún se sentía bastante mal. Se limpió la boca y se enjuagó la cara con agua fría, le daba igual que se maquillaje se hubiera corrido. Algo la sujetó por detrás.
- ¿Pero qué...? .-Exclamó, intentando zafarse de los brazos del chico hasta que reconoció una cosa. Una cosa que le podía cambiar la vida. Algo que nunca se hubiera imaginado. Algo que la cambiaría para siempre, que haría que no volviera a confiar en nadie más. Pero eso ella no lo sabía. Lo único que sabía es que se quedaba inconsciente. Cerró los ojos, perdiendo el conocimiento. Pero habría algo que Paula nunca olvidaría. Ese brazo sujetándola. Esa muñeca. Esa muñeca que poseía la pulsera que le acababa de regalar. Esa fue su última vista antes de sumirse en un profundo sueño.

sábado, 14 de enero de 2012

Capitulo 10

Amanecí en mi casa, en mi cama y con una sonrisa en la boca después de mucho tiempo. Me desperté y me pegué un buen baño de espuma y sales, ya que no tenía ganas de desayunar. Eran las 12 cuando me secaba el pelo y cuando oí el sonido de la puerta y como mi madre la abría. No le hice importancia, por que supuse que sería mi tía o incluso una de sus amigas. Mi madre parecía ya recuperaba del duro golpe que sufrimos. En el fondo sé que me engaño a mi misma al decir esto. ¿Superado? No. Era su marido y ya no está, no lo ha superado. Al menos lo aparenta conmigo. No quiere hacerme daño. Terminé de secarme el pelo y me pinté suavemente una raya debajo del ojo con el lápiz azul verdoso; era mi preferido. Me puse algo de cacao y me puse mi colonia de vainilla; mi preferida. Me cepillé el pelo de nuevo, que caía por mis hombros. Tendría que ir un día de estos a la peluquería. Observé en silencio mi imagen en el espejo. Era guapa. Tenía unos ojos verde azulados y un largo cabello rubio. Nunca me había quejado de este, pero ahora lo veía oscuro. Demasiado. A lo mejor me pondría unos reflejos claros en el pelo. Suspiré y volví a mi habitación. ¿Cómo podía pensar en ese momento en mi pelo? Bufé y cogí el móvil, marcando el número de Berto. Le echaba de menos.
-¿Sí..? .-Respondió, adormilado por la otra linea.
-¿Te desperté? .-Dije, fingiendo estar preocupada por su sueño, en realidad reía.
-¡Idiota! Venga, seguro que me llamaste para que quedaramos juntos. No puedes pasar ni un día sin mi .-Dijo, mientras ponía una canción en su reproductor de música. Titanium. Me encantaba.
-¡Eres tonto, en serio! Pues nada, ya no quedamos.
-¿Segura?
- Sí.
-¿No quieres quedar conmigo?
- No.
- No te creo.
- Créeme .-Repuse, con toda seguridad. Aunque sabía que si que quería.
- Vamos, te recojo en tu casa en media hora y te llevo a comer por ahí. Apenas son la 1.
- Vale .-Dije, riendo- Pero que sea la última vez que quedamos ¿Eh? 
- Sería imposible. Eres como un imán .-No dijimos nada, pero supe al instante que ambos sonreíamos a través del auricular.
- Te tengo que dejar, tenemos visita .-Dije al fin, sonriendo.
- Vale, te recojo en media hora. Date prisa.
- Adiós.
- Espera .-Dijo él.
- Dime .-Le contesté totalmente extrañada.
- Te quiero.
Me lo soltó de sopetón, no sabía a penas que contestar. Sí, le quería muchísimo. Muchísimo más que él a mi seguro. Era algo inexplicable, no podía vivir sin él, si sentir sus brazos al rededor de mis hombros mientras me acurrucaba en él. Sus preciosos te quiero en el oído. Siempre buscaba su mirada entre los ojos de la gente. Le amaba y me acababa de dar cuenta.


                                                                             ***
Sentía un gran nudo en el estómago. Ya no sentía nada, no quería sentir nada. Debía dejar de ser la Jennifer inocente. Había llamado miles de veces a Paula al móvil pero no se lo cogía. Con An estaba enfadada. ¿Cómo se habría atrevido a plantarla la zorra esa? Iba a superarla, ya lo creía. Cuando más la necesitaba ella no había estado. Se había ido a jugar con lo dos chicos. Los hermanos. Se observó en el espejo. Era algo menuda y tenía los ojos verdes, una dentadura envidiable. No le gustaba su pelo, era un asco. Y entonces lo decidió. Sí, iba a ir contra Paula, contra Anabel, contra Nadia y todos lo demás que le habían echo daño. Iba a tener su propia venganza. Ya creía que la iba a tener... Vendrían rogándole perdón y ella no se lo daría. Deshaciendose de su ropa, se metió en la bañera para darse un buen baño relajante, ocultó debajo del agua sus frescas cicatrices. Jennifer ya no sabía lo que hacía.


                                                                             ***
Al día siguiente
Había pasado una gran tarde con Berto. Habían ido a comer y su sitio, el retiro. Se había convertido en su lugar de quedada. Me encantaba estar allí. Me levanté de la cama con una sonrisa en la cara y me vestí rápidamente, me peiné el pelo y me puse los cascos, encajándolos para que me quedaran perfectos. Salí de casa escuchando ``One night in Ibiza´´ bailando al ritmo de la música ante la incrédula mirada de unos chicos que miraban como si la vida costara de ello. Bufé y seguí mi camino. Llegué al instituto y vi a Berto a los lejos. Era bastante temprano. Me sorprendí pero fui hasta él, plantándole un abrazo ante la indredulidad de los pocos presentes. Sonreí y le di un suave beso en los labios a lo que él respondió apartándome suavemente para después abrazarme. Me dejé abrazar pero me preocupé. Me había apartado. ¿Qué más da? No estabamos ni saliendo. No soy nada en su vida. ¿Me estaba empezando a enamorar? Saqué la idea de mi cabeza inmediatamente. Imposible. Él no me iba a cambiar. Divisé a Alex a lo lejos y corrí hacía él para abrazarle. Después de lo nuestro nos habíamos vuelto muy amigos. Sonreí y le besé la mejilla, cosa que a Berto no le pareció tan buena. Su hermano le dirigió una sonrisa burlona y me abrazó de nuevo. Yo le correspondí y entramos en clase. Me dirigí hacía mi taquilla acompañada de Berto  y varias exclamaciones captaron mi atención. Miré hacía la entrada. Paso majestuoso, ropa cuidadosamente elegida. Botines de tacón y unas piernas realmente largas antes ocultadas, una camiseta holgada que dejaba un hombro al descubierto cubierta por una rebeca que le caía por debajo de este, pelo rubio claro y excesivamente maquillaba. Así acudía Jennifer al instituto, ante la incrédula mirada de todos, que, boquiabiertos, no paraban de cuchichear entre ellos, observé a ``mi chico´´ y suspiré. Estaba embobado con ella y eso me molestó. En ese momento empezó la guerra.


En ese mismo lugar, 3 horas después.
Hablaba con Paula en los baños. Comentábamos el cambio de Jenn y lo raras que nos sentíamos por ello. Yo apenas sabía que decir, solo quería que acabaran las clases de ese día. Un lunes.
- No lo veo bien. ¿Qué se ha echo? Estaba más mona antes .-Comentaba Paula.
- Ya. Su pelo es casi igual que el mío ahora .-Suspiré mientras me retocaba el poco maquillaje que me había aplicado mirándome al espejo.
- Te tiene envidia. Viste como tu, se peina y maquilla como tú... Es algo raro .-Comentó, pero yo ya no le prestaba atención, miraba mi rostro en el espejo y apenas me reconocía. ¿Quién era? ¿Qué me pasaba? ¿Siempre que me enamorara me iba a sentir tan mal y preocupada? No me lo podía creer. Mi móvil sonó de improviso y miré el remitente. Celia. ¿Qué querría a esa hora?
- ¿Sí..? .-Descolgué el teléfono sin poder contener mi curiosidad.
- ¿Estás en clase? .-Dijo.
- Sí. ¿Por?
- Sal fuera.
- Oh vamos.. ¿Para qu..? 
- Calla .-Me interrumpió- Tu solo sal.
Obedecí y caminé hacía fuera del instituto cuidadosamente para que ningún profesor ni alumno con tendecias a ser bastante infantil y bocazas inventara cosas raras. Sonreí a más no poder al ver a Celia, mi mejor amiga, en la puerta del instituto, dudosa de si mi madre le había dado la dirección correcta. Lo comprobó cuando me abalancé sobre ella para abrazarla con muchísima fuerza, sonreí cuando sentí sus brazos apretujándome con fuerza.
-¿Qué haces aquí..? .-Dije, casi llorando de la emoción.
-Vine a verte, ¿Recuerdas? .-Dijo, abrazándome con más fuerza. Le correspondí y después escuché la campana que indicaba el retomo de las clases después del recreo. Suspiré.
-No puedo faltar más... 
-Lo sabía, así que tengo todo pensado .-Sonrió ella- Me quedaré en la sala de los ordenadores, si es que tenéis, que dudo que no, hasta que salgas.
-¡Es genial! Venga vamos, te enseñaré donde están .-Cogí su brazo y la arrastré hacía dentro, riendo, abrazándonos y contándonos cosas. Era feliz. Lo que no sabía es que había alguien que también era feliz en ese momento. Alex observaba a las chicas desde la ventana de su aula. Sí, iba a ser muy muy feliz.
Corrí hasta mi siguiente clase. Ya llegaba tarde, como siempre. Me había entretenido con Celia. Me senté en uno de los asientos del fondo dobles antes de que el profesor cerrara la puerta. Berto se sentó a mi lado. Entraba detrás de mi. Sonreí y le dejé un hueco en el pupitre. Era muy feliz, ya lo creía. Y estaba enamorada de él, aunque no me gustara pensarlo y mucho menos decirlo. Era un sentimiento indescriptible. Le amaba, ¡Claro que le amaba! Quería gritarlo a los cuatro vientos, decir que él era su vida y que no habría nada ni nadie que pudiera cambiarlo. Ni su hermano, quien, los miraba desde la otra punta del aula. Le dirigí una mirada de improvisto, ya que, no sabía ni que era él. Le sonreí. No me devolvió la sonrisa, miró hacía el profesor e hizo como si atendiera. Me dolió. Se suponía que eramos amigos, ¿No?
Las siguientes clases transcurrieron con éxito. Estaba demasiado pensativa como para atender, pero a la vez, también como para hablar. Salí de la última clase que compartía con Berto, cogidos de la mano. Esta vez, si que se giraron a mirarnos con expresiones boquiabiertas. Como con Jennifer. ¡Jennifer! Tenía que hablar con ella, pero ahora iría a por Celia. Miré a Berto y le dí un beso en los labios, corto, pero dulce y pasional. Me despedí de él con una sonrisa y entré en la sala de los ordenadores. Mi sonrisa se desvaneció en cuestión de segundos. Alex jugaba con la mano de Celia, ella reía tontamente, completamente sonrojada. Miré hacía el fondo, Damian y compañía miraba a la pareja riendo. Otra vez no. Me acerqué hasta ellos, pasando por delante de Alex, quien, se quedó mirándome y una sorprendida Celia. Llegué hasta Damian y, recurriendo a toda la fuerza que tenía la golpeé la cara. Con el puño cerrado. Exclamó un grito de dolor. Yo otro igual. Me miré la mano, me dolía muchísimo. Cerré los ojos con fuerza, intentando que mis lagrimas no se resbalaran y miré a Celia, quien venía hacía mi en ese momento.
-¡An por dios! ¿Qué te pasó? ¿Estás bien? .-Me hacía preguntas tras preguntas pero, yo, solo tenía la mirada clavada en Alex. Él me la devolvía. Había conseguido lo que quería. Quería hacerme daño por elegir a su hermano e iba a hacerlo. Ya lo creía. Iba a empezar por mi mejor amiga, Celia. Pero ya no sonreía. Ahora me miraba sincero, dio la vuelta sobre sus talones y salió por la puerta. No pude más y dejé que mis lagrimas dieran rienda suelta a mis sentimientos. Y no solo lloraba por mi mano,  que empezaba a hincharse en este momento.


                                                                                ***
Salió de la sala con rapidez. Ya no le quedaba nada. Solo tenía que luchar. Había perdido lo poco que le quedaba de An, su amistad. La había perdido y todo por el estúpido de Damian. Era un descarado. Se lo merecía. Pero ahora se sentía mal. Se sentía mal por lo que An pudiese pensar de él, por si se habría echo muchísimo daño. ¿Estaría llorando? La gente se empezaba a amontonar en la sala de ordenadores. Suspiró y diviso a su hermano al fondo, que, hablaba con Jennifer. Jennifer asentía con la cabeza mientras se daban un suave abrazo. ¿Qué le decía? No quería saberlo, prefería olvidarse de todas esas mierdas. De los triángulos amorosos, del amor. Quería olvidarse del amor. No se volvería a enamorar de nadie. Que equivocado estaba.
Estaba tumbada en mi sofá, Celia me miraba negando con la cabeza, con gesto de desaprobación. 
-Vamos, An, deja de meterte en líos. Ya no está bien lo que haces .-Dijo, a la vez que sostenía un hielo envuelto en servilletas para mi mano. Las servilletas ya no valían, me daba el hielo directamente, el frío me producía estremecimientos y, ¡Ah! escocía. Aparté la mano.
-Ce, vamos, estoy bien .-Le dije, empezando a cerrar los ojos.
-No quiero que vuelvas a meterte en líos, por que yo ya no estaré ahí para ayudarte . ¿Me oyes?.- Me dijo, seriamente, por lo que entendí que iba en serio. Asentí con la cabeza debilmente por que mis ojos ya se cerraban. Me dormí en un profundo sueño y ya no soñaba con Berto, si no con Alex. 
                                                                                 ***
Introdució sus dedos en la boca, para, después, arrodillarse en el váter y vomitar. Siguió así bastante tiempo, hasta que, sintió que ya no quedaba nada. Se puso en pie y tiró de la cisterna. Abrió el grifo y se limpió. Después, se levantó la camiseta con cuidado. Se miró en el espejo y se tocó el vientre con las manos. No estaba perfecta, aún no. Tenía que estar como ella. Se encendió un cigarro y le dio una larga calada para después expulsar el humo, cerró la puerta del baño de un portazo, fue hacía su habitación para después, descolgar un cuadro del cabecero de su cama, en el que ponía : ``Jennifer´´. Lo tiró a la basura. Se tumbó en la cama aún con el cigarro en la mano. Pensativa. ¿Qué estaba haciendo en realidad?