Amanecí en mi casa, en mi cama y con una sonrisa en la boca después de mucho tiempo. Me desperté y me pegué un buen baño de espuma y sales, ya que no tenía ganas de desayunar. Eran las 12 cuando me secaba el pelo y cuando oí el sonido de la puerta y como mi madre la abría. No le hice importancia, por que supuse que sería mi tía o incluso una de sus amigas. Mi madre parecía ya recuperaba del duro golpe que sufrimos. En el fondo sé que me engaño a mi misma al decir esto. ¿Superado? No. Era su marido y ya no está, no lo ha superado. Al menos lo aparenta conmigo. No quiere hacerme daño. Terminé de secarme el pelo y me pinté suavemente una raya debajo del ojo con el lápiz azul verdoso; era mi preferido. Me puse algo de cacao y me puse mi colonia de vainilla; mi preferida. Me cepillé el pelo de nuevo, que caía por mis hombros. Tendría que ir un día de estos a la peluquería. Observé en silencio mi imagen en el espejo. Era guapa. Tenía unos ojos verde azulados y un largo cabello rubio. Nunca me había quejado de este, pero ahora lo veía oscuro. Demasiado. A lo mejor me pondría unos reflejos claros en el pelo. Suspiré y volví a mi habitación. ¿Cómo podía pensar en ese momento en mi pelo? Bufé y cogí el móvil, marcando el número de Berto. Le echaba de menos.
-¿Sí..? .-Respondió, adormilado por la otra linea.
-¿Te desperté? .-Dije, fingiendo estar preocupada por su sueño, en realidad reía.
-¡Idiota! Venga, seguro que me llamaste para que quedaramos juntos. No puedes pasar ni un día sin mi .-Dijo, mientras ponía una canción en su reproductor de música. Titanium. Me encantaba.
-¡Eres tonto, en serio! Pues nada, ya no quedamos.
-¿Segura?
- Sí.
-¿No quieres quedar conmigo?
- No.
- No te creo.
- Créeme .-Repuse, con toda seguridad. Aunque sabía que si que quería.
- Vamos, te recojo en tu casa en media hora y te llevo a comer por ahí. Apenas son la 1.
- Vale .-Dije, riendo- Pero que sea la última vez que quedamos ¿Eh?
- Sería imposible. Eres como un imán .-No dijimos nada, pero supe al instante que ambos sonreíamos a través del auricular.
- Te tengo que dejar, tenemos visita .-Dije al fin, sonriendo.
- Vale, te recojo en media hora. Date prisa.
- Adiós.
- Espera .-Dijo él.
- Dime .-Le contesté totalmente extrañada.
- Te quiero.
Me lo soltó de sopetón, no sabía a penas que contestar. Sí, le quería muchísimo. Muchísimo más que él a mi seguro. Era algo inexplicable, no podía vivir sin él, si sentir sus brazos al rededor de mis hombros mientras me acurrucaba en él. Sus preciosos te quiero en el oído. Siempre buscaba su mirada entre los ojos de la gente. Le amaba y me acababa de dar cuenta.
***
Sentía un gran nudo en el estómago. Ya no sentía nada, no quería sentir nada. Debía dejar de ser la Jennifer inocente. Había llamado miles de veces a Paula al móvil pero no se lo cogía. Con An estaba enfadada. ¿Cómo se habría atrevido a plantarla la zorra esa? Iba a superarla, ya lo creía. Cuando más la necesitaba ella no había estado. Se había ido a jugar con lo dos chicos. Los hermanos. Se observó en el espejo. Era algo menuda y tenía los ojos verdes, una dentadura envidiable. No le gustaba su pelo, era un asco. Y entonces lo decidió. Sí, iba a ir contra Paula, contra Anabel, contra Nadia y todos lo demás que le habían echo daño. Iba a tener su propia venganza. Ya creía que la iba a tener... Vendrían rogándole perdón y ella no se lo daría. Deshaciendose de su ropa, se metió en la bañera para darse un buen baño relajante, ocultó debajo del agua sus frescas cicatrices. Jennifer ya no sabía lo que hacía.
***
Al día siguiente
Había pasado una gran tarde con Berto. Habían ido a comer y su sitio, el retiro. Se había convertido en su lugar de quedada. Me encantaba estar allí. Me levanté de la cama con una sonrisa en la cara y me vestí rápidamente, me peiné el pelo y me puse los cascos, encajándolos para que me quedaran perfectos. Salí de casa escuchando ``One night in Ibiza´´ bailando al ritmo de la música ante la incrédula mirada de unos chicos que miraban como si la vida costara de ello. Bufé y seguí mi camino. Llegué al instituto y vi a Berto a los lejos. Era bastante temprano. Me sorprendí pero fui hasta él, plantándole un abrazo ante la indredulidad de los pocos presentes. Sonreí y le di un suave beso en los labios a lo que él respondió apartándome suavemente para después abrazarme. Me dejé abrazar pero me preocupé. Me había apartado. ¿Qué más da? No estabamos ni saliendo. No soy nada en su vida. ¿Me estaba empezando a enamorar? Saqué la idea de mi cabeza inmediatamente. Imposible. Él no me iba a cambiar. Divisé a Alex a lo lejos y corrí hacía él para abrazarle. Después de lo nuestro nos habíamos vuelto muy amigos. Sonreí y le besé la mejilla, cosa que a Berto no le pareció tan buena. Su hermano le dirigió una sonrisa burlona y me abrazó de nuevo. Yo le correspondí y entramos en clase. Me dirigí hacía mi taquilla acompañada de Berto y varias exclamaciones captaron mi atención. Miré hacía la entrada. Paso majestuoso, ropa cuidadosamente elegida. Botines de tacón y unas piernas realmente largas antes ocultadas, una camiseta holgada que dejaba un hombro al descubierto cubierta por una rebeca que le caía por debajo de este, pelo rubio claro y excesivamente maquillaba. Así acudía Jennifer al instituto, ante la incrédula mirada de todos, que, boquiabiertos, no paraban de cuchichear entre ellos, observé a ``mi chico´´ y suspiré. Estaba embobado con ella y eso me molestó. En ese momento empezó la guerra.
En ese mismo lugar, 3 horas después.
Hablaba con Paula en los baños. Comentábamos el cambio de Jenn y lo raras que nos sentíamos por ello. Yo apenas sabía que decir, solo quería que acabaran las clases de ese día. Un lunes.
- No lo veo bien. ¿Qué se ha echo? Estaba más mona antes .-Comentaba Paula.
- Ya. Su pelo es casi igual que el mío ahora .-Suspiré mientras me retocaba el poco maquillaje que me había aplicado mirándome al espejo.
- Te tiene envidia. Viste como tu, se peina y maquilla como tú... Es algo raro .-Comentó, pero yo ya no le prestaba atención, miraba mi rostro en el espejo y apenas me reconocía. ¿Quién era? ¿Qué me pasaba? ¿Siempre que me enamorara me iba a sentir tan mal y preocupada? No me lo podía creer. Mi móvil sonó de improviso y miré el remitente. Celia. ¿Qué querría a esa hora?
- ¿Sí..? .-Descolgué el teléfono sin poder contener mi curiosidad.
- ¿Estás en clase? .-Dijo.
- Sí. ¿Por?
- Sal fuera.
- Oh vamos.. ¿Para qu..?
- Calla .-Me interrumpió- Tu solo sal.
Obedecí y caminé hacía fuera del instituto cuidadosamente para que ningún profesor ni alumno con tendecias a ser bastante infantil y bocazas inventara cosas raras. Sonreí a más no poder al ver a Celia, mi mejor amiga, en la puerta del instituto, dudosa de si mi madre le había dado la dirección correcta. Lo comprobó cuando me abalancé sobre ella para abrazarla con muchísima fuerza, sonreí cuando sentí sus brazos apretujándome con fuerza.
-¿Qué haces aquí..? .-Dije, casi llorando de la emoción.
-Vine a verte, ¿Recuerdas? .-Dijo, abrazándome con más fuerza. Le correspondí y después escuché la campana que indicaba el retomo de las clases después del recreo. Suspiré.
-No puedo faltar más...
-Lo sabía, así que tengo todo pensado .-Sonrió ella- Me quedaré en la sala de los ordenadores, si es que tenéis, que dudo que no, hasta que salgas.
-¡Es genial! Venga vamos, te enseñaré donde están .-Cogí su brazo y la arrastré hacía dentro, riendo, abrazándonos y contándonos cosas. Era feliz. Lo que no sabía es que había alguien que también era feliz en ese momento. Alex observaba a las chicas desde la ventana de su aula. Sí, iba a ser muy muy feliz.
Corrí hasta mi siguiente clase. Ya llegaba tarde, como siempre. Me había entretenido con Celia. Me senté en uno de los asientos del fondo dobles antes de que el profesor cerrara la puerta. Berto se sentó a mi lado. Entraba detrás de mi. Sonreí y le dejé un hueco en el pupitre. Era muy feliz, ya lo creía. Y estaba enamorada de él, aunque no me gustara pensarlo y mucho menos decirlo. Era un sentimiento indescriptible. Le amaba, ¡Claro que le amaba! Quería gritarlo a los cuatro vientos, decir que él era su vida y que no habría nada ni nadie que pudiera cambiarlo. Ni su hermano, quien, los miraba desde la otra punta del aula. Le dirigí una mirada de improvisto, ya que, no sabía ni que era él. Le sonreí. No me devolvió la sonrisa, miró hacía el profesor e hizo como si atendiera. Me dolió. Se suponía que eramos amigos, ¿No?
Las siguientes clases transcurrieron con éxito. Estaba demasiado pensativa como para atender, pero a la vez, también como para hablar. Salí de la última clase que compartía con Berto, cogidos de la mano. Esta vez, si que se giraron a mirarnos con expresiones boquiabiertas. Como con Jennifer. ¡Jennifer! Tenía que hablar con ella, pero ahora iría a por Celia. Miré a Berto y le dí un beso en los labios, corto, pero dulce y pasional. Me despedí de él con una sonrisa y entré en la sala de los ordenadores. Mi sonrisa se desvaneció en cuestión de segundos. Alex jugaba con la mano de Celia, ella reía tontamente, completamente sonrojada. Miré hacía el fondo, Damian y compañía miraba a la pareja riendo. Otra vez no. Me acerqué hasta ellos, pasando por delante de Alex, quien, se quedó mirándome y una sorprendida Celia. Llegué hasta Damian y, recurriendo a toda la fuerza que tenía la golpeé la cara. Con el puño cerrado. Exclamó un grito de dolor. Yo otro igual. Me miré la mano, me dolía muchísimo. Cerré los ojos con fuerza, intentando que mis lagrimas no se resbalaran y miré a Celia, quien venía hacía mi en ese momento.
-¡An por dios! ¿Qué te pasó? ¿Estás bien? .-Me hacía preguntas tras preguntas pero, yo, solo tenía la mirada clavada en Alex. Él me la devolvía. Había conseguido lo que quería. Quería hacerme daño por elegir a su hermano e iba a hacerlo. Ya lo creía. Iba a empezar por mi mejor amiga, Celia. Pero ya no sonreía. Ahora me miraba sincero, dio la vuelta sobre sus talones y salió por la puerta. No pude más y dejé que mis lagrimas dieran rienda suelta a mis sentimientos. Y no solo lloraba por mi mano, que empezaba a hincharse en este momento.
***
Salió de la sala con rapidez. Ya no le quedaba nada. Solo tenía que luchar. Había perdido lo poco que le quedaba de An, su amistad. La había perdido y todo por el estúpido de Damian. Era un descarado. Se lo merecía. Pero ahora se sentía mal. Se sentía mal por lo que An pudiese pensar de él, por si se habría echo muchísimo daño. ¿Estaría llorando? La gente se empezaba a amontonar en la sala de ordenadores. Suspiró y diviso a su hermano al fondo, que, hablaba con Jennifer. Jennifer asentía con la cabeza mientras se daban un suave abrazo. ¿Qué le decía? No quería saberlo, prefería olvidarse de todas esas mierdas. De los triángulos amorosos, del amor. Quería olvidarse del amor. No se volvería a enamorar de nadie. Que equivocado estaba.
Estaba tumbada en mi sofá, Celia me miraba negando con la cabeza, con gesto de desaprobación.
-Vamos, An, deja de meterte en líos. Ya no está bien lo que haces .-Dijo, a la vez que sostenía un hielo envuelto en servilletas para mi mano. Las servilletas ya no valían, me daba el hielo directamente, el frío me producía estremecimientos y, ¡Ah! escocía. Aparté la mano.
-Ce, vamos, estoy bien .-Le dije, empezando a cerrar los ojos.
-No quiero que vuelvas a meterte en líos, por que yo ya no estaré ahí para ayudarte . ¿Me oyes?.- Me dijo, seriamente, por lo que entendí que iba en serio. Asentí con la cabeza debilmente por que mis ojos ya se cerraban. Me dormí en un profundo sueño y ya no soñaba con Berto, si no con Alex.
***
Introdució sus dedos en la boca, para, después, arrodillarse en el váter y vomitar. Siguió así bastante tiempo, hasta que, sintió que ya no quedaba nada. Se puso en pie y tiró de la cisterna. Abrió el grifo y se limpió. Después, se levantó la camiseta con cuidado. Se miró en el espejo y se tocó el vientre con las manos. No estaba perfecta, aún no. Tenía que estar como ella. Se encendió un cigarro y le dio una larga calada para después expulsar el humo, cerró la puerta del baño de un portazo, fue hacía su habitación para después, descolgar un cuadro del cabecero de su cama, en el que ponía : ``Jennifer´´. Lo tiró a la basura. Se tumbó en la cama aún con el cigarro en la mano. Pensativa. ¿Qué estaba haciendo en realidad?
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