Una semana después.
Me desperté nerviosa y a la vez cansada. Tenía ganas de levantarme, saltar, gritar y correr. Quería hacer todo eso pero a la vez quería quedarme en la cama, durmiendo, intentando no llegar a la realidad y ver a una madre cansada, medio en depresión por el reciente fallecimiento de su marido, a una Jennifer diferente, distinta, con cortes. A un Alex melancólico que solo hacía mandar mensajes de disculpa y a una Celia que ya iba por una semana de retraso, pero, hoy, era sábado. Ese mismo día que sucedieron todas estas cosas juntas. Berto me recomendaba salir a solas con Paula. Una tarde de chicas con mi mejor amiga, sonaba bien. Me levanté y miré la hora, eran las 12. Había quedado con Paula a la 1 para comer por ahí. Me vestí rápidamente. No sé el por qué pero me vestí más guapa que de costumbre. Me enfundé mis botines y me puse varios colgantes. Bajé las escaleras. Mi madre no estaba en casa. Salí y cerré de un portazo. Encendí el móvil llamando a Paula para confirmar nuestra salida.
-¿Paula? .-Dije a través del auricular.
-¡Hola Aaaaan! .-Alargó las ``a´´ riendo tontamente.
-Te llamaba para decirte lo de nuestra salida. ¿Estás ya lista? .-Le pregunté, desconfiando.
-¡Upss! Perdón. Se me olvidó. Lo siento, ya me visto nos vemos allí en media hora .-Dijo. Suspiré pero no pude evitar reír. Paula y su cabeza. Ya eran casi la 1 por lo que me quedaba una larga media hora esperándola. Llegué a el parque donde habíamos quedado y me senté en un banco a esperarla. Saqué mientras mi móvil y puse música. Una canción de Coldplay, mi grupo favorito llamada ``Yellow´´. Alguien se sentó a mi lado de improvisto y me sobresalté, echándome instintivamente hacia un lado, dispuesta a pegar si se trataba de atracadores. Pero no, se trataba del chico que me hizo tanto daño y prometí no volver a soltar una mísera lagrima por él. Alex. Me tomó de la mano y la aparté de un manotazo.
- Vete de aquí. No quiero verte.
- Vamos... .-Se acercó a mi, poniendo los labios contra mi mejilla. Le aparté.
- Te he dicho que te largues. Tu ya no formas parte de mi vida.
Resignado y bastante cabreado por mi rechazo me cogió, poniéndome sobre él. Quedé impresionada por la fuerza que tenía. Me apretó fuerte las muñecas mientras me miraba fijamente.
- Te quiero .-Me sobresalté al instante e intenté apartarme mientras él me seguía mirando- Te quiero Anabel joder. Entiéndelo. Te quiero y te necesito en mi vida. Estoy enamorado de ti, añoro tus labios, tus besos, tus abrazos, tus caricias. Te añoro a ti. Y sé que ahora no querrás estar conmigo pero yo no te pensaba como una más yo te quiero con todo mi corazón. Mi rubia.. .-Dijo esto último atrayéndome hacía él, dispuesto a besarme, pero le aparté y me deshice de sus manos, abrazándolo con suavidad para mirarlo después, sujetando su cara con mis manos.
- No. Alex. Yo ya no siento lo mismo por ti. Solo es atracción, nada más. Ya... no quiero seguir así.. no.. .-Desvié la mirada hacía el suelo, quitándome de encima de él cuando vi a Paula a lo lejos. Miré a Alex quien tenía los ojos anegados de lagrimas. Casi chillo. Alex... ¿Llorando? Imposible. De pronto, empezó a reír compulsivamente. Me empezaba a dar miedo. Le zarandeé.
- Alex.. Alex.. ¿Estás bien? .-Dije, algo asustada. El sonrió torcidamente y se acercó a mi, quedando a dos palmos de mi rostro y, con ello, a dos palmos de mis labios. Posó la mano en mi espalda haciendo que la arqueara levemente debido a la presión que hacía en ella y besó mi cuello con delicadeza hasta subir a mis labios. Automaticamente los entreabrí pero él, en vez de besarlos. Volvió a reír, esta vez, delicadamente.
- ¿Te vas a dejar besar por mi..? .-Dijo, sonriendo socarronamente. Desperté de mi trance y sacudí la cabeza, mirándole. Siempre conseguía hacer lo que quisiera conmigo.
- Esto es de locos... .-Murmuré por lo bajo, enfadada conmigo misma- Me largo, vete a la mierda, capullo .-Dije, sin importar herir sus sentimientos aunque supe que no lo haría. Me levanté y me dirigí hacía Paula quien se encontraba al otro lado, casi dando saltos de emoción por lo que acababa de presenciar. De lejos oí una voz.
- Tarde o temprano serás mía, rubia .-Ignoré la voz y abracé a Paula. Empezamos a caminar y decidimos comer en la pizzería de al lado de clase. Nos dirigimos hacía allí cuando recibí un mensaje en el móvil. Era de un número desconocido. Lo abrí.
<< Se q paula sta cntigo dle q la kiero muaks. Pl >>
Empecé a reír con ganas mientras le dejaba el móvil a Paula. Quien, suspiraba y a la vez reía.
-Odio su forma de ahorrar espacio. A penas se entiende.
-Supongo que será Pablo. ¿No? .-Dije, cogiendo de nuevo mi móvil.
-Claro .-Dijo ella- ¿Quién si no? .-Paré en seco y la miré.
-¿Cómo sabe mi móvil?
- Pues... no lo sé. A no ser que lo haya adivinado por telepatía... .-Dijo, empezando a reír y le quité importancia, riendo con ella también. Seguimos caminando y contándonos cosas hasta que entramos en la pizzeria. Nos sentamos en una de las mesas del fondo, donde, en vez de asientos había sillones y eran blandos. Reímos y bromeamos. Nos hicimos mil fotos y entonces, a Paula se le cambió la cara. Miré hacía donde ella miraba y se encontraban Dani y Nadia, tomando una pizza y charlando alegremente. Paula se levantó de su asiento y aunque la intenté detener siguió caminando. Me levanté a ir tras ella pero ya había llegado.
- Eres un capullo y tu una zorra .-Fue lo único que dijo, por ahora- ¿Pensabais que ibais a seguir así, los dos, muy juntitos y acaramelados cuando yo sufría por un capullo como él? .-Señaló a Dani con el dedo y Nadia agachó la cabeza. Habían sido amigas durante mucho tiempo- Y tú. Si tú, el capullo. Un día me dices que me quieres y al siguiente me pones los cuernos con la tipa esa que está contigo simplemente por que tienes unos ojos bonitos. ¿Sabéis que? Iros a la mierda por que para mí ya no existís. Follad. Sí, follad y ojala te quedes preñada .-Miró a Nadia y después a Dani, se dio la vuelta y se fue no sin antes dedicarle una sonrisa perturbadora- ¡Ah! .-Dijo- Tiene Alitosis .-Volvió hacía nuestro asiento ante la mirada incrédula de algunas personas que habían observado la disputa, que ahora, aplaudían. Aplaudían a Paula y ella reía tontamente, sonrojada mientras el camarero nos traía una pizza. La devoramos enseguida mientras reíamos y charlábamos, haciendo caso omiso de la mesa del fondo donde se encontraban nuestros supuestos amigos. Salimos y a continuación fuimos por unas palomitas. Contentas, riendo. Ya apenas recordaba el dolor que había pasado la semana pasada por lo de mi padre. Me sentía bien. Por una vez en toda esa semana reía sin temor a lo que los demás dijeran. Reía sin parar y me hacía estar feliz. Estaba feliz por que estaba con Berto. No saliendo, pero le quería muchísimo. Estabamos felices y ahora abrazaba a Paula, quien se había convertido en mi mejor amiga. Hicimos locuras por el camino y conocimos a un par de chicos que nos invitaron a un coca-cola. Reía sin parar y la abrazaba cuando el sonido de mi móvil con la canción : ``Sexy and I know it´´ nos interrumpió. Miré el remitente y vi que era Berto, por lo que me fui a una esquina y cogí el móvil, intentando que no pareciera que estaba desesperada por hablar con él.
-¿Sí..?
-Hola. Ya sabes quien soy .-Dijo.
-Claro.. ¿Pasa algo?
-No .-Dijo, aunque se le notaba bastante nervioso. Hizo una pausa, aunque después continuó. Quería saber si haces algo esta noche. Tenía pensado que fueramos a mi casa a ver una noche de películas. A tu madre le haría falta estar sola un poco.
-Claro, sería genial .-Dije, sin poder contener la emoción.
-Vale, nos vemos allí a las 9 .-Me dijo, aunque pude notar como sonreía.
Fui corriendo a contarle la noticia a Paula quien, seguía coqueteando con los chicos que acabábamos de conocer. Fuimos a tomar un café al starbucks mientras seguíamos haciendonos fotos. La abracé, puesto que ya iban a dar las 9 y tendría que ir a casa de Berto. No sé ni como me acordaba del camino, pues, en realidad no había estado tantas veces en ella. Sonreía ya cuando llegaba a la puerta, aspiré aire un par de veces y fui a llamar al timbre.
***
Una hora antes.
Se miraba en el espejo repetidas veces. No le gustaba el peinado, ni como le quedaba esa camiseta. Y.. ¡Mierda! no había palomitas. Bufó, cambiándose rápidamente, peinándose el pelo con gomina. Poniéndose una camiseta lisa para encima ponerse su inseparable chupa de cuero.
Media hora antes.
Yacía ahora sobre la cama. Recién duchado, con la toalla sujeta a la cintura. Se vistió rápidamente, esta vez escogió una sudadera y una gorra lisa, acompañado de unos vaqueros y unos tenis. Había ido anteriormente a comprar palomitas, estaba todo preparado. Había alquilado un par de pelis, una de acción y otra de terror. Se había entretenido en el ordenador cuando sonó el timbre.
***
Llamé al timbre. Estaba bastante nerviosa. ¿Qué iba a pasar exactamente aquella noche? Abrió la puerta Berto. Estaba monísimo. Ya no vestía su casual atuendo de chaqueta de cuero y gomina, si no, que hoy lo había cambiado por una sudadera. En cuanto le vi me eché a sus brazos abrazándole con bastante fuerza pero con la misma cantidad de ganas. Besé su mejilla y me invitó a entrar, por lo que pasé. Elegimos ver primero la de miedo, pero después la cambié por la de acción. Mientras la veíamos y comíamos palomitas, Alex irrumpió en la habitación. Colocándose a mi lado, robándome palomitas. Berto estaba molesto pero yo simplemente reí. Estaba gracioso hoy. No le prestaba mucha atención a la película cuando sonó la puerta. Berto ni si quiera la paró pero yo miré por encima del hombro, esperando a ver quien era. Alex se levantó y fue hacía la puerta, abriéndola. De ella entró una chica menuda, morena de ojos miel. Debía de ser una de las chicas de las que Alex se beneficiaba. No le presté atención mientras ellos subían a la habitación de él. Seguí viendo la peli, mirando de reojo a Berto, quien, no se había quitado la gorra. Reí y besé su mejilla, le pilló de improvisto ya que, pegó un bote en el asiento. Me miró, fulminándome con la mirada y pasó su brazo por mi hombro, atrayéndome hacía él. Le dejé hacer mientras terminabamos de ver la película. El tiempo pasó demasiado deprisa, pues, antes de que me diera cuenta ya eran las 11 y la película había acabado. Me puse en pie, mirándo a Berto con una sonrisa.
- Me tengo que marchar, mira la hora que es .-Dije, señalando con la cabeza el reloj. El empezó a hacer pucheros y se arrodilló, juntó ambas manos y me miró, intentando contener la risa intenté que se levantara, pero, en vez de eso, me cogió por la cadera y me subió a su hombro como si fuera un saco de patatas. Ya se convertía en una costumbre. Reía mientras daba vueltas conmigo encima. Yo pataleaba, simplemente. Acabó por tirarme en el sofá.
-Auu... .-Fingí dolor mientras contenía la risa.
-¿Te hiciste daño? .-Me preguntó, preocupado. Picó.
-Sí.. ayúdame... .-Le tendí la mano, mientras cerraba los ojos. La cogió y tiré de esta, haciendo que cayera al sofá conmigo. Debido al poco espacio, cayó encima mía y empecé a reír sonoramente, mientras le miraba. Me miró fijamente a los ojos y le devolví la mirada, sincera. Le sonreí y me acerqué levemente a sus labios, el hizo lo propio y se acercó a los míos. Estaba a punto de besarme y mi corazón iba a 1000 por hora. Cuando sonó un portazo y se escucharon pasos. Me incorporé rápidamente con él, pensando que se trataba de sus padres. Alzamos la cabeza, ahora, el corazón me iba el triple de rápido, le cogí la mano con fuerza pero al asomarnos me llegó una voz familiar.
-¡Berto! .-Gritó alguien, desde la entrada.
-Diego.. .-Respondió él, con voz cansada pero animado. Me miró, haciendo uno de esos gestos de ``No puedo hacer nada´´ y se levantó, iendo hacía la entrada. Me volví a tumbar en el sofá y sonreí, negando levemente con la cabeza. Quería besarle. Quería besarle más que nunca e iba a ser esta noche. Nadie lo impediría. Escuché parte de la conversación.
-Tío .-Decía Diego- ¿Esta noche sales?
-Nah, está An en el salón, estamos viendo pelis.
-¿An..? ¿Anabel? ¿Mi Anabel? .-Dijo, riendo.
-Sí, esa .-Dijo Berto, riendo con él.
Dejé de escuchar ahí, ya que fui a hacer más palomitas y cogí un par de coca-colas. A mi madre no le importaría que me quedara un rato más después de todo lo que pasé. Lo que menos me apetecía era estar encerrada en esas 4 paredes llamadas ``Habitación de Anabel´´ ya que, mucho no salía de ella cuando estaba en casa. Al rato, volvió Berto, escuchándose por detrás el sonido de la puerta al cerrarse. Se sorprendió al ver más palomitas y las coca-colas.
-¿Te quedas? .-Dijo, animado.
-No podría resistirme a tus encantos .-Bromeé y me tiré sobre él abrazándole. Perdió el equilibrio y cayó sobre el sofá, rió y se sentó, conmigo encima. Entonces le besé. Le besé como nunca había besado a ningún chico, ni a su hermano. Fue un beso dulce pero a la vez lleno de lujuria, largo y deseoso pero también potente y apasionado. Fue un beso digno de recordar. Mientras me besaba y yo le correspondía sus besos con ganas, le quité la gorra, poniéndola sobre mi cabeza. Me quedaba bien. Lo intuía por que él mientras me miraba sonreía. Volvió a besarme. Nos llevamos así bastante tiempo, hasta que, los pasos resonaron de nuevo y ahora venían de arriba. La chica bajaba las escaleras con rapidez, lanzando insultos y acusaciones al aire, que, supuse iban dirigidas hacia Alex. Reí y me aparté de encima de Berto poniendo la película de terror mientras sonaba un portazo de fondo y un Alex semidesnudo corría escaleras abajo para recuperar a su ligue. Berto me abrazó, y yo escondí mi cara en él. Como pasaba siempre que veía una película de miedo. De repente, sentí un pellizco y chillé. Berto rió y yo le miré irritada.
-¿Que haces? ¡Duele! .-Exclamé.
-Comprobar que eres real por que una cosa tan perfecta solo existe en los cuentos de ficción..
Sentí como mi barrera de ``Anabel la fuerte´´ se venía hacía abajo. Sentí cada sentido de mi cuerpo atentos y el corazón me dio un vuelco. No podía describir con palabras lo que sentía ahora mismo por Berto por que, si las tuviera, sería el fin del mundo. Simplemente, alcé mi cara hacía él y nos fundimos en un dulce beso. Una nueva etapa de mi vida. Me acababa de enamorar y esta vez iba de verdad.
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