sábado, 7 de enero de 2012

Capitulo 8

Me desperté bastante tarde. Parecía que había dormido una eternidad. Se escuchaban ruidos en la cocina y me levanté, sin acordarme si quiera que Berto había pasado la noche en mi casa. Me froté los ojos y bajé las escaleras con torpeza, tropezando un par de veces estando a punto de caer. No sabía como podía ser siempre tan propensa a las caídas. Tenía el pelo enredado y ojeras a pesar de haber dormido tanto. Asomé la cabeza por la puerta de la cocina, viendo a Berto en ella, preparando pizza. Me sobresalté tropezándome y dándome con la pata de la silla en el dedo meñique del pie que llevaba descubierto.
-¡Joder! .-Exclamé en voz alta, dando saltitos para intentar aliviar el dolor, sabiendo que no serviría de nada. Berto pegó un bote, girándose mientras me fulminaba con la mirada.
-Me has asustado .-Empezó a reír sin ni siquiera advertirlo al ver mi aspecto.
-Idiota .-Intenté propinarle un golpecito en el hombro, pero se apartó y me abrazo sonriendo.
-La comida ya está lista.
-Has echo la comida y todo, así me gusta .-Reí mirándole- ¿Has visto a mi madre? Se suponía que tendría que haber venido de trabajar a las 3 y son.. .-Miré el reloj con incredulidad- ¡Las 5 y media!
-Te dejé dormir, me daba pena. Parecías tan... vulnerable .-Rió poniendo la pizza sobre la mesa.
-Serás tonto... Me parece raro que no esté mi madre. En serio .-Dije mientras subía escaleras arriba a cambiarme de ropa. Elegí una sudadera ancha y unos vaqueros. Me cepillé el pelo y puse antiojeras debajo de mis ojos. Bueno, así mucho mejor. Volví a bajar y cogí un trozo de pizza mordiéndolo mientras abría la nevera, sacando un par de latas de coca-cola. Sonó el teléfono y fui hasta la sala para cogerlo.
-¿Sí..? .-Una voz apagada sonó a través del auricular. Era mi madre. Lo dejé caer, con los ojos inundados en lágrimas, mientras Berto se acercaba, asustado. Le abracé con el auricular aún colgando, chocó contra el suelo y se desmontó en varias piezas. Empecé a sollozar en su hombro mientras él me acariciaba la espalda, sin comprender nada.


                                                                          ***
Estaba deprimido en su habitación, con una canción del grupo favorito de ella, Coldplay. Se llamaba Yellow y pensó que ya podía sabersela de memoria de las veces que la había escuchado. Pensó en estudiar pero después recapacitó y decidió meterse en el MSN, metió su contraseña ``aqswde1´´ no se complicaba mucho. Al iniciar sesión fue directamente a ver el Nick de Anabel, quien tenía puesto su nombre en azul y verde, que eran por casualidad sus colores favoritos. No estaba conectada. Suspiró y se tiró en la cama, reproduciendo de nuevo la canción en su MP3. Todo le recordaba a ella. Esa sonrisa, esa mirada, esa risa que te hacía reír y esos abrazos. Sus dulces labios sobre los de él fundiéndose en un tierno beso para después abrazarle. Jugueteaba con este último cuando sonó el sonido indescriptible de que alguien le había hablado. Asomó la cabeza y cogió el portátil poniéndolo sobre él pues no tenía ganas de levantarse. Era Damian.
- Hola .-Acompañó ese saludo en Comic Sans con una carita sonriente al final.
- Hey. ¿Quieres algo? .-Respondió secamente.
- Tío, aún sigues enfadado? Vamos, era una chica como otra cualquiera.
- Para mi no.
Fue invitado a una conversación grupal, aceptó de mala gana para encontrarse a toda su pandilla, excluyendo a las chicas.
- Vamos tío anímate .-Escribía uno.
- Sí, no merece la pena .-Decía otro.
- La amo y ustedes no entendéis una mierda. Cabrones .-Diciendo eso, cerró su MSN, desconectándose, dejando ver a su nick ese muñequito gris. Ya no ponía : ¡A por todas! . Ahora ponía : ``Solo quiero estar solo ´´. Dejando atrás un nombre escrito en azul marino con una carita sonriente al final. Alex.
                                                                           ***
Estaba sentada en una silla de estas que te ponen el trasero duro en el final del pasillo del hospital. Me encontraba realmente mal. Me dolía la cabeza y tenía los ojos hinchados. No podía parar de llorar. Abrazaba a Berto con todas mis fuerzas mientras él decía palabras para consolarme. No me había dejado ni un momento.
- Anabel, se recuperará, ya verás. Todo está bien .-Me abrazaba con más fuerza mientras acariciaba mi cabello levemente, besándome la frente repetidas veces.
- ¡Anabel! .-Sonó una voz lejana que reconocí al instante; mi madre. Me levanté y corrí hacía ella abrazándola con fuerza, sollozando.
- Pensé... que te había pasado algo .-Dije, cortando algunas palabras, sin apenas tener voz. No salía.
- Ven... tengo que hablar contigo .-Me dijo, cogiéndome la mano suavemente mientras se sentaba a mi lado en un asiento apartado de la gente- Tu padre sufrió un accidente automovilístico cuando volvía.  Está grave .-Intentaba no llorar aunque tenía los ojos empañados en lágrimas.
- ¿Qué tiene..? .-Dije, sin poder salir aún de mi asombro. Me quedé en estado de shock.
- Cielo, eso no importa... .-Intentó salir del asunto, por lo que volví a insistir.
- ¿Qué tiene? .-Dije, esta vez con más seriedad.
- Traumatismo craneal aparte de múltiples golpes y lesiones. Uno de esos golpes impactó en las costillas, varias de ellas se hundieron y perforan el pulmón. Ahora mismo lo están operando de urgencias .-Me abrazó con una fuerza que apenas podía respirar correctamente. Sollozaba en mi hombro mientras yo, cuidadosamente le devolvía el abrazo. Mi padre se moría.

                                                                      ***
Paula sonreía mientras se subía en la espalda de Pablo. Ambos tomaban un helado y él, llevándola colgada de la espalda sonreía abiertamente, dejando ver su felicidad a la gente que se encontraba con esa nueva pareja rebosante de amor por la calle. Paula ahora se había bajado y besaba en la mejilla a Pablo. Ambos sonreían y él le cogía de la mano. Parecían muy enamorados, demasiado incluso. Acababan de empezar y Paula lo que no sabía era el oscuro pasado de Pablo, quien era realmente o que quería de ella. Se fundieron en un suave beso mientras sus helados se consumían ante el sol de media tarde.
                                                                    
                                                                        ***
Abrazaba de nuevo a Berto mientras su madre hablaba con los médicos. Era su único apoyo en ese momento. Alex la había abandonado y Paula no le cogía el móvil. ¿Por qué se estaría portando tan bien con ella? Ya habían pasado 4 horas desde que llegó al hospital y no sabía que hacía él allí, simplemente a su lado abrazándola y susurrándole palabras reconfortantes al oído.
- Puedes irte, estoy ya con mi madre. No hace falta que aguantes esto por mi .-Susurré.
- No. Me quedaré contigo quieras o no, me necesitas. No te hagas la dura ahora .-Cerré los ojos mientras sentía sus brazos al rededor de mi cuerpo. Me apretujaba contra él. A veces demasiado fuerte, pero me daba igual. Me hacía sentir protegida.
- ¿Sanz? ¿Delia Sanz? .-Mi madre se levantó de su asiento y fue a hablar con el médico, quien, parecía sacado de una película de miedo. No me inspiró confianza. Me abracé más fuerte a Berto, sin querer saber las noticias que iban a darle. Muy a mi pesar me levanté y fui hacía mi madre caminando a paso despacio, le cogí la mano y  ambas miramos al médico, convencidas de que la operación había resultado exitosa. Bueno. Al menos, intentándo convencernos de ello. 
- Intentamos hacer todo lo posible, pero lamentablemente.... .-Dejé de escuchar a partir de ahí. El mundo se me vino a los pies y yo ya no sabía que hacer para levantarme y salir adelante. Quería ser yo. Quería que fueramos una familia unida para siempre. Quería tantas cosas y ninguna me salió bien. Mi padre había fallecido y yo no podía hacer nada para evitarlo. Ya no me quedaban lagrimas pero mi madre cayó al suelo de rodillas. Llorando como una desesperada. Berto se levantó y vino hacía mi, sosteniéndome en el aire antes de que me cayera al suelo debido a un desmayo por el largo día. No había comido nada.
Caí en la cuenta tiempo después cuando me desperté. Yacía sobre mi cama y a los pies de ella estaba Berto, encogido y tapado con una manta que supuse que la habría puesto mi madre. Me desperecé un poco y miré la hora en el despertador. 5:30 de la mañana. Aún no recordaba nada de lo sucedido. Me acordé de la muerte de mi padre y no pude evitar llorar. Lloré de tristeza, lloré por todo lo que perdía. Quisiera o no, era mi padre y acababa de fallecer por culpa de quien sabe que. Berto se espabiló y al verme se puso a mi lado atrayéndome hacía él, me abrazó con muchísima fuerza.
- Eh, pequeña, shhh. Todo pasó .-Me acariciaba el pelo ahora, poniendome contra su pecho. Cerré los ojos dejando de llorar por un segundo. 
- No puedo más. No creo que pueda .-Dije casi en un susurro- Era mi padre .-Me abrazó con más fuerza y me besó la mejilla ahora. Me hice pequeña en sus brazos mientras le abrazaba. Le quería mucho.
-Gracias por todo. De verdad, no podría haberlo echo sin ti. No podría estar así sin ti .-Susurré abrazándole de nuevo.
-Te quiero .-Me dijo, en un susurro.
-Te quiero .-Le dije, mientras cerraba los ojos dejándome caer en él, durmiendome de nuevo, puesto que estaba agotada. Solo él podía hacer que me sintiera bien en un momento como este. Solo él. Le quería y mucho.
                                                                      ***
Esa misma noche, en otra parte de la ciudad.
Jennifer esperaba ansiosa en la puerta del restaurante en el que habían quedado. Era sábado y hoy se suponían que habían quedado Alex, An, Damian y ella. Nadie aparecía y se sentía cada vez peor. Se había quitado los tacones y su maquillaje se había estropeado debido a las lagrimas que se desbordaban por sus ojos recorriendo sus mejillas. Su vestido estaba ensuciado ahora, puesto que estaba sentada sobre el asfalto, en una calle como otra cualquiera. Su móvil sonaba. Era su madre. Lo apagó y reanudó el camino hacía su casa, descalza, cortándose con varios cristales de botellas que había en el suelo al lado de los contenedores. Reprimió un grito pero no se paró, siguió andando de camino a su casa. Su pelo alborotado se echaba hacía detrás debido al viento. En ese momento quería morir. Quien sabe si lo intentaría más tarde.

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