Me desperté con la vibración de él móvil que yacía sobre mi mano. Eran las 7:30 y el despertador de Alex no había sonado. Me llamaba Jenn. ¿Qué querría a esa hora? No tenía ganas de moverme de la cama por lo que dejé el móvil sobre la mesilla y volví a cerrar los ojos cuando una boca cálida se deslizó desde mi oreja a mi cuello para después dar un leve mordisquito en este, me estremecí mordiéndome el labio y giré suavemente para encontrarme con la cara de un Alex deseoso, me desprendí de mi camiseta y volví a besarle, esta vez en los labios. Apasionamente me devolvió el beso mientras se desprendía de su camiseta, rodeándome la cintura con los brazos, me deshacía ya de su pantalón cuando sonó una voz abajo.
-¿Alex? .-Berto subía ya por las escaleras, por lo que me puse la camiseta y me levanté, cogiendo mi ropa. Alex suspiró.
-¿Qué coño quieres ahora? .-Dijo, poniéndose su camiseta mientras yo me cambiaba de ropa.
-¿Y An? .-Preguntó, entrando en la habitación por lo que yo me escondí poniéndome la ropa por encima.
-Está detrás tuya y te convendría no mirarla. No quiero dejarte el lubricante .-Sonreía socarronamente mientras se acercaba a mi, quitándome la ropa de las manos y tirándosela a Berto, quien, sorprendido miraba como Alex me pegaba a la puerta del armario, besándome deseoso el cuello. Intenté apartarme pero Berto salía ya por la puerta, con mi ropa, dando un portazo. Aparté a Alex de un empujón.
-¿Qué te crees que haces? .-Bufé, entrecerrando los ojos- No te portes así con tu hermano, él no hizo nada.
-Te engañó, pasó la noche con Diana, vamos... solo será uno rápido .-Me volvió a atraer hacía él, mirándome fijamente esta vez, besándome el cuello, era mi punto débil por lo que exhalé un suspiro, estirando este último, me miró y mostró su sonrisa torcida mientras daba mordisquitos por este, haciéndome cosquillas en la nuca mientras me sostenía con la otra mano. Se me doblaron las rodillas y me sujetó, llevándome a la cama. Le besé con ganas mientras el se desprendía de la camiseta, de nuevo. Berto entró de improviso a la habitación y dejó la ropa sobre el escritorio mientras nos miraba, estupefacto. Negó con la cabeza y salió ante mi mirada incrédula. A los pocos segundos se escuchó un portazo abajo y quise incorporarme, a lo que Alex respondió sujetándome con tanta fuerza que me hacía daño.
-Alex, oye, no quiero hacer esto. ¿Sueltame vale? .-Intenté liberarme de sus brazos, pero se desabrochó el pantalón deshaciéndose de él.
-Shhhh, no pasa nada. Tu cierra los ojos, pasa rápido .-Me susurró al oído mientras me daba suaves besos por el cuello. No valía la pena resistirse, lo iba a hacer igual, se quitó los boxers mientras me pegaba a él con suavidad y delicadeza quitándome la ropa que me sobraba, era como si estuviera en mi mundo, no sentí nada, pero lo vi ponerse el condón. Cerré los ojos y le dejé hacer. Sentí presión sobre mi cuerpo, me sujetaba con más fuerza y me besaba con intensidad, a duras penas le devolvía el beso, le mordía el labio y tiraba de él, empecé a cobrar vida en esa habitación. Ya no me importaba que me sujetara con fuerza, ahora solo sentía placer, se movía sobre mi, mordía mi labio con fuerza, me hizo sangre, pero me daba igual, ahora yo era quien me mordía mi propio labio evitando que sonidos indeseados a las 8:30 de la mañana emergieran por mi garganta. Le besaba con fuerza y me movía a su ritmo, aumentando la intensidad, poco después vino el clímax a lo que ya no pude resistirlo y solté un gemido a la vez que lo hacía Alex. Me miró y sonrió, entrecerrando los ojos por el placer, creí que no podía ni levantarme de la cama, lo atraje hacía mi y le di un suave beso en los labios. Lo acababa de hacer. Con Alex. Y Berto seguramente lo sabría ya, se lo habría imaginado.
-Creo que voy a ducharme .-Le dije, levantándome y cogiendo mi ropa que yacía sobre el escritorio, el asintió.
-No tardes.
Pero sí que pensaba tardar. Me duché y me tomé mi tiempo para después secarme el pelo y ponerme la ropa. Salí y encontré a Alex dormido en la cama, suspiré y me senté a su lado.
-Alex... .-Le dí un golpecito con el dedo.
-Hmhmm .-Me contestó, a lo que le di una colleja, riendo. Se despertó al instante y me miró.
-Vamos a clase anda .-Tiré de él hasta levantarle.
-No, quedémonos aquí .-Sonriendo de lado, me cogió por la cintura y me tumbo en la cama, reí.
-¿No te cansas o qué? Vamos, a la ducha .-Se lo dije seria, por lo que me hizo caso y se fue, riendo. Me levanté y miré mi móvil, eran las 10 y tenía 7 llamadas perdidas, empecé llamando a Paula.
-¿An? ¿Dónde te has metido? ¡Tengo que hablar contigo, YA! .-Me exigía, parecía nerviosa.
-Voy ahora hacía el instituto, Alex se está duchando. ¿Pero qué pasa? .-Le dije, me estaba preocupando.
-Espera... ¿Qué? ¿Has pasado la noche con Alex? ¡Quiero detalles! .-Bufé mientras la escuchaba.
-Sí sí, ya luego hablamos. Pero dime, ¿Qué pasa?
-He dejado a Dani .-Me dijo, muy enfadada- El muy capullo se enrolló con Nadia .-No podía dar crédito de lo que oía. Parecía que le gustaba, de verdad.
-¿Qué has dicho? ¿Qué hiciste?
-Le pegué, pero no fue una cachetada, fue un puñetazo y fue de los grandes. Tiene un ojo morado .-Lancé un grito de sorpresa.
-¿Estás loca? ¡Te podrían expulsar!
-Me da igual, también pegué a Nadia. Me da igual ya todo .-Suspiró con tristeza.
-Vale, voy para allá, tardo poco, ¿Vale? .-Le dije levantándome de un salto, aporreando la puerta del baño- Vamos Al, hay problemas.
-Ya voooooy .-Repuso un Alex cansado, saliendo del baño ya vestido, dándome un beso en los labios. Le sonreí y bajé con él las escaleras, salí por la puerta y nos dirigimos hacía el instituto. Llegamos a la hora del descanso y vi a Paula a lo lejos, miré a Alex, quien, encontrándose con sus amigos, reían de un chaval que se le habían caído los libros. Paula salía a su defensa.
-¡Iros a la mierda todos! ¿Os parece bonito reíros de él? Ya me reiré yo cuando os patee el culo a cada uno de vosotros. Ala, ¡Largáos! .-Nunca la había visto ponerse así. El chaval era delgado, moreno con los ojos de color miel, recogía sus libros y le sonreía a Paula.
-No sé como te voy a agradecer esto... Si quieres, podríamos tomarnos un café después de clase.
-¡Claro! .-Contestó ella- Te puedo presentar a mis amigos. Seguro que te encantaría conocerlos. Él la sonrió y entró en clase para dejar los libros en la taquilla. Me acerqué a ella y la miré, incrédula.
-¿Quién eres y que has echo con Paula? .-Reí y la abracé con todas mis ganas- Ese chaval parece buen chico.
-Se llama Pablo .-Contestó mientras me abrazaba- Va a Inglés conmigo. Te caería bien.
-Hacéis buena pareja .-Le dije.
-No vuelvas a decir esa frase más o te pegaré a ti también .-Rió y se sentó en el banco. Me senté a su lado y me dio un cigarrillo. Se había convertido ya en una costumbre. Lo encendimos y nos pasamos charlando bastante rato, hasta que sonó el timbre que indicaba que el descanso había terminado. Entramos y fui al baño a retocarme el pelo, escuché sollozos en uno de los baños y llamé cuidadosamente.
-¿Estás bien...? .-Pregunté, sin saber quien era.
-Déjame en paz, seas quien seas .-Reconocí la voz de Diana y me sobresalté, abrí la puerta, ya que no estaba cerrada con pestillo y la vi. Hasta me sobresalté. Hilos de rimel y diferentes potingues le caían por las mejillas, el pelo lo tenía enredado y sollozaba como una histérica. Me miró mal y me quiso echar, pero simplemente cerré la puerta y me quedé con ella dentro, no se lo merecía, pero yo no era una mala persona.
-¿Qué te pasa? .-Le pregunté, casi en un susurro.
-No te importa .-Dijo, evitando mirarme y no pude aguantar más.
-¡Mira! No sé que tienes en mi contra, pero no voy a quitarte tu ridículo puesto de popularidad. No me importa, ¿Vale? Solo quiero ayudarte, por si no te has dado cuenta. Por que yo si que me he dado cuenta de algo y es de que ninguna de tus amigas están aquí para saber si estás bien. Solo estoy yo y encima de que me intentas hacer la vida imposible .-Le dije, casi gritando. Calló y simplemente me abrazó, le seguí el abrazo, muy confundida. ¿Qué le pasaba?
-Es Berto, me dejó... por Priscila .-Siguió sollozando, abrazándome muy fuerte.
-Solo sabe hacer daño a las chicas .-La miré, quitándole las lagrimas de la cara- Yo también pensé que era diferente y míralo... es así con todas.
-No .-Me dijo- Sí es diferente, pero ultimamente esta... no sé. No quiere estar con su hermano o hablar de él y de ti menos .-Me miró y esta vez con reproche- Creo que le gustas.
-¿Yo? .-Empecé a reir sin poder evitarlo. No, puedes estar segura de eso. Pero ven, anda.
Salí del cuarto de baño y la coloqué de espaldas al espejo. Saqué mi mochila, donde siempre llevaba maquillaje para casos como este, era muy coqueta. Le dí con una esponjita empañada de desmaquillante y le dejé la cara limpia. En vez de maquillaje, le apliqué colorete rosado y sombra de ojo de el mismo tono, aunque por debajo le hice una linea con delineador. Le apliqué rimel pero en poca cantidad y un suave gloss de brillo. Ahora era muchísimo más guapa que con todo ese maquillaje en exceso. Le sonreí e hice que se mirara y pareció sorprendida de lo que había sido capaz de hacer. Me abrazó de nuevo.
-Te subestimé... Lo siento .-Me sonrió- Podríamos ser buenas amigas. ¿Qué tienes ahora?
-Historia .-Le contesté sonriente y me enganchó a su brazo. Me extrañé pero no hice nada. Guardé las cosas y salimos hacía el aula de historia. Entramos tarde y cogidas por el brazo ante la estupefacción de la clase, de quienes resonaron susurros de sorpresa. Nos sentamos en la fila de atrás, disculpándonos al profesor y nos llevamos toda la hora cuchicheando. Me caía genial. No era la típica rubia pija que había pensado que era. No paraban de mirarnos, incrédulos y Berto, quien se sentaba a mi izquierda, me llamó.
-Anabel, pssh .-Me giré hacía él y le sonreí.
-Dime .-Y me tendió una nota. La abrí cuidadosamente y la leí, estaba escrita con una letra redondeada y bonita.
``Hola, quería disculparme por todo lo que te he echo pasar. Tenías razón en todo. No me he estado comportando bien, pero no quiero que estés con mi hermano. Te hará daño. Ya todo el instituto sabe lo que pasó esta mañana, han echo apuestas. No creen que duréis más de 3 días. Entiéndeme por favor. Te quiero. Después de clases te llevaré a comer por ahí, quiero que me escuches, te debo una explicación.´´
No sabía apenas que escribir, no tenía palabras. ¿Llevaba razón sobre lo de Alex? Le devolví la nota.
``Ok, te espero en los bancos de la salida. Y sí, quiero una buena explicación ´´.
La clase continuó y seguí parloteando sin hablar, ignorando las acusaciones de mi profesor con los típicos: ``Te irás de mi clase como sigas charlando´´. Al final si que me fui, pero por que tocó la campana. Me reuní con mi pandilla y les abracé. No me extrañó no ver ni a Nadia ni a Dani, por lo que pregunté, sin poder evitarlo.
-¿Alguien me va a contar que ha pasado?
-Pues que Nadia se peleó con Paula y empezó a provocar a Dani hasta que él la besó .-Explicó Jenn, molesta por tener que hablar del tema.
-Son imbéciles .-Dije, colocándome al lado de Paula.
-¿Y tú con Alex? ¿Es verdad lo que cuentan? .-Me miraron todos, esperando una respuesta negativa y me sentí la peor persona del mundo, pero no podía decirles la verdad, me sentiría mal, ya que Jenn y Paula se enfadarían al saber que no se lo había contado antes de que pasara.
-Sí, dormí en su casa. En mi casa no había nadie y en la suya tampoco, así que sí. ¿Cómo sabéis ustedes eso? .-Les dije, tragando saliva visiblemente.
-¿No te lo tiraste? .-Repuso Adrián- No me lo creo.
-Ni yo .-Dijo Diego, a la vez que Paula, por lo que rieron. Jennifer solo enarcó una ceja y me dio la espalda, molesta, caminando hacía la siguiente clase.
-¿Qué le pasa? .-Los miré, sin entender nada.
-Está enfadada por que no le cogiste el móvil esta mañana .-Me dijo Paula, encogiéndose de hombros- Dijo que era importante .-Bufé y fui tras ella, la cogí del brazo antes de que entrara en el aula.
-Estaba dormida .-Murmuré- ¿Se puede saber que te pasa? .-Y entonces enmudecí. Se levantó la manga, dejando ver varios cortes. Retrocedí un paso pero la zarandeé con fuerza.
-¡¿Se puede saber que coño te has echo, Jennifer?! .-Ella se dedicó a mirarme y cerró los ojos con fuerza, abrazándome, empezando a sollozar. La abracé con todas mis fuerzas.
-Saldremos de esta ¿Vale? Juntas. Deberías decirselo a Paula .-Asintió, no hablaba apenas. Se metió en su clase y cerró la puerta. Suspiré y fui a hablar con Paula, contándoselo todo, asegurándome de que no había nadie entonces en los baños. Paula, incrédula por lo que le decía, asintió. Quedamos en ayudarla para todo. Le conté también lo de mi comida con Berto.
-¿Estás segura de que debería ir? .-Le dije.
-Claro que si tía, así sabrás por fin toda la verdad .-Se retocaba el pelo en el espejo y salimos a la siguiente clase antes de que tocara la campana. Ya era la última de ese día. Haríamos un trabajo ese día y me tocó de pareja con Berto de asiento.
-Hola .-Dije.
-Hola.
Saqué mi cuaderno y empecé a copiar ejercicios, haciéndolos con lentitud. No dijimos nada. Simplemente nos mirabamos hasta, que la última mirada que me echó fue acompañada de una dulce sonrisa. Le miré a los ojos y se la devolví. Me levanté cuando sonó el timbre y salí por la puerta, dejando mis libros en la taquilla. Fui hacía la biblioteca para esconderme de Alex y sus amigos. No quería verlos en ese momento, cuando, detrás de la puerta, escuché sus voces, riendo. Y escuché que hablaban de mi. Pegué la oreja.
-Tío, es penoso. ¿Te la tiraste solo una vez? .-Dijo Damian- Vamos, está lo bastante buena como para repetir.
-¿Se pensó que la querías? .-Preguntó otro chico de quien desconocía el nombre.
-Sí.. pero no sé ahora que decirla .-Dijo Alex, dudoso.
-Pues nada, ponle como excusa algo de Berto, a el capullo ese no le importará. ¿Te la has tirado no? Pues listo, ponla en la lista y vayamos a por otra .-No podía apenas hablar. Me había utilizado. Todo el tiempo. Abrí la puerta y me los encontré ahí, ladeé la cabeza mientras les miraba, disfrutando de como sus rostros se ponían pálidos y la cara de asombro que tenían.
-Deberíais mirar mejor antes de poneros a criticar a alguien a la que no llegáis ni a la suela de los zapatos .-Sonreí sarcásticamente, acercándome a Alex y me pegué a él, le mordí el labio ante la mirada de Damian y el otro chico, quienes se daban codazos entre sí y sonreían socarronamente, para la sorpresa de ambos, lancé mi rodilla contra la entrepierna de Alex, quien, lanzando un grito, cayó al suelo, poniendo ambas manos sobre esta última. Sonreí a Damian y al otro chico y empecé a caminar, moviendo las caderas, notando sus miradas en mi. Les hice un corte de manga y desaparecí por el pasillo. Salí al exterior y sonreí al ver a Berto de pie, esperándome. Me lancé contra él y le abracé. Ya podía desahogarme y dejar de mantener la compostura. Con Berto podía ser realmente yo, y, sin saber como, le conté todo lo que acababa de pasar. Me acariciaba el pelo diciendome palabras tranquilizadoras, me entendía. Cuando me tranquilicé, fuimos a por unos bocatas y comimos en el parque del retiro. Me encantaba ese sitio y el lo sabía.
-Sabía que iba a pasar .-Le dije, encogiéndome de hombros- Pero no pensé que tan pronto.
-El es así .-Me dijo, abrazándome de nuevo.
-Bueno... .-Le dije, abrazándole- ¿Qué es lo que me tenías que explicar? .-Suspiró.
-Hice todo eso para llamar tu atención. Quería que te fijaras en mi, An... Te quiero. Pero no te quiero... es decir, te amo... y estoy enamorado de ti. Quiero estar a tu lado .-Me quedé muda, no sabía que decirle, de nuevo.
-Tu, quieres a Priscila, me lo dijo Diana...
-¡Por dios, Anabel! ¿De verdad creíste eso? Diana se lo inventó para llegar a ti y después hacerte la vida más imposible de lo que te la hace. Yo rompí con Diana ayer .-Abrí mucho los ojos, con asombro-
-¡Si ayer estuviste en su casa! .-Dije.
-No... .-Negó con la cabeza- Estuve en casa de Diego.
-¡¿Diego?! .-Exclamé.
-Sí, Diego. Tu amigo Diego. Nos hicimos amigos el otro día .-Se encogió de hombros. Mi hermano te mintió y encima te utilizó y eso no me lo perdonaré en la vida. Si te hubiera dicho algo....
Le interrumpí poniendole el dedo índice en sus labios y le abracé de nuevo.
-Hoy supongo que iré también .-Me dijo. No quiero ver a mi hermano.
-Ven a la mía .-Me encogí de hombros mirándole. Hay una habitación de invitados.
Asintió aunque no muy convencido y pusimos rumbo a mi casa. Mi madre estaba preparando la cena, ya que esta noche también trabajaba y le presenté a Berto.
-Mamá, este es Berto, un amigo .-La dije, sonriente. Se saludaron y después me miró- Tengo que hablar contigo, Anabel.
Le dije a Berto que podía ir a mi habitación y me senté en la mesa de la cocina.
-Tu padre y yo tenemos problemas .-Dijo, estaba seria. No era nada bueno.
-¿Qué tipo de problemas? .-Exclamé algo sobresaltada- Mi padre nunca me había caído bien.
-Ya sabes que estabamos juntos por ti. Pero ya que eres mayor y sabes valerte por ti misma y tenemos una casa donde vivir, decidió quedarse en Barcelona .-Abrí la boca por pura sorpresa y me encogí de hombros- Me da igual .-Dije, aunque no me daba igual. Sabía que mi madre lo quería y no estaba bien.
-¿Estás bien seguro? .-Me dijo y asentí- Berto se quedará aquí esta noche. Podría quedarse en el cuarto de invitados.
Ella asintió aunque no muy convencida.
-Mamá, somos amigos solamente. Puedes tranquilizarte .-Rió y me abrazó, le devolví el abrazo y besé su mejilla- Espero que te sea leve en el trabajo.
Subí las escaleras y entré en mi habitación. Se sonrojó y guardó el papel que tenía en las manos.
-¿Qué es eso? .-Dije con curiosidad.
-Nada .-Le escondió detrás de su espalda, sonriendo. Intenté quitarselo aunque, después, se rindió y me lo dijo- Es una canción. La escribí para ti.
-Cántala .-Casi le rogué.
-No hay nada con que tocarla .-Dijo, sonrojándose aún más. Saqué de detrás de la puerta una guitarra y se la tendí.
-Ya sí, venga vamos por favor...
Rió y asintió, empezando a tocar la guitarra mientras cantaba. Solo pude pensar en que era preciosa. Casi lloré de emoción, por lo que le apretujé bastante fuerte, abrazándole y dándole achuchones. Le ayudé a instalarse en la habitación de invitados y después vino de nuevo a mi habitación. Compusimos y cantamos varias canciones, a mi no se me daba bien componer, pero sí tocar la guitarra por lo que juntos eramos bastante buenos. Pasé una de las mejores tardes de mi vida. Nos hicimos fotos y grabamos videos haciendo covers. Era mi sueño, pero no pensaba que habría un chico con quien grabarlas. Tiempo después, bajamos a cenar.
-Eres buena tocando .-Me dijo.
-Vale, ricitos .-Reímos y después cenamos, mirándonos. Fregó los platos y me sorprendió bastante. Era el chico perfecto. Recibí en ese momento un SMS de Paula y lo leí al instante.
``Tia, no te lo vas a creer. Quedé mañana con Pablo y hoy fuimos juntos a cenar, ¡Te tengo que contar, llámame luego! ´´.
No le respondí, simplemente apagué el móvil, recordándo que tendría que llamarla mañana. Miré a Berto, sintiendo un calambre mientras nuestras miradas se encontraban. Le sonreí.
-Mañana te llevaré a cenar por ahí .-Me dijo, sonriendo mientras me cogía en brazos, subiendo conmigo las escaleras. Patalear no me servía de nada, así que me abracé a él. Seguimos charlando y cantando, hasta vimos películas. Me abracé a él durante la última, dejando caer mi cabeza sobre su hombro, a la vez que él me daba caricias en el pelo y espalda.
-Eres increíble .-Susurró.
-Te quiero .-Le dije sin poder evitarlo.
-Y yo a ti, mi niña .-Sentí un estremecimiento y sonreí, cerrando los ojos. Cuando me quedé dormida, sentí como él me acurrucaba y tapaba, besaba mi mejilla y cerraba la puerta, iendose hacía su habitación. Soñé con él. Soñé que eramos felices juntos. Que corríamos como dos jovenes enamorados para fugarnos. Cumpliendo nuestros sueños. Y yo quería que ese sueño se hiciera realidad.
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