Me desperté más temprano de lo normal ese día y aunque hice todo lo posible por dormir, no pude. Me levanté de la cama y tomé una rápida ducha, vistiéndome y cepillandome el pelo. Bajé a desayunar y me sobresalté al ver la hora. ¡Eran las 8:00 ya! ¿Cómo se me había pasado tan rápido el tiempo? Ese día no tenía ganas de ir a clase, así que no me molesté en tomarme mi tiempo. Cogí el autobús y esperé a que terminara la primera clase, de esta salió Berto y me miró.
-Tenemos que hablar .-Me apartó a un lado y enarqué una ceja, con gesto incrédulo.
-¿Hablar? ¿Sobre qué? ¿Cómo me hiciste creer que teníamos algo para después darte el lote con tu novia en mis narices? Paso de ti, Berto. ¿No te ha quedado claro? No volveré a sufrir por chicos.
-Entonces aléjate de mi hermano, seguro que solo estás con él por que besa bien.
-¿Sabes? Creo que deberías de conocer mejor a tu hermano... por que ni estoy con él ni creo que lo hayas valorado alguna vez. Es un chico muy distinto del que todos conocéis .-Le repuse, me estaba empezando a cabrear.
-No le conoces, es un capullo, te hará daño. Solo intento avisarte, no me interesas .-Tragó saliva visiblemente mientras miraba al suelo, apretando los puños.
No supe que decirle, le di la espalda.
-No sé quien es más capullo de los dos en este mismo momento .-Suspiré y vi a Alex aparecer. Estaba con Priscila. Me miró y le sonreí, iba acercándome a él cuando el mundo se me vino a abajo. Me pensé que hablaban, pero no, Priscila le estaba besando. Y no era un beso normal, era un beso en plan ``Aquí mismo y ahora´´ . Esta vez no me aguanté y sentí como las lagrimas brotaban de mis ojos, retrocedí ante la mirada incrédula de varios estudiantes y entré en los cuartos de baño de chicas torpemente. Allí estaban Diana y Noa.
-Oins... mira... la pobrecita está llorando. Quiso a los dos hermanos y se quedó sin ninguno .-Y empezaron a reírse, se reían de mi, salí por la puerta topándome con Alex, que entraba a dios sabe qué. Ya no me creía nada de él. Salí corriendo por la puerta de ``Salida´´ ya no me importaban las faltas de asistencia. Quería salir de allí y quería salir ya. Paula, me vio a lo lejos y me siguió, me encontraba ya en el banco de al lado, llorando cuando vino ella.
-Shh, ya pasó... son todos iguales cielo .-Me abrazó y le devolví el abrazo, con ganas. Solo quería desahogarme. Me tendió un cigarrillo y lo miré, pensativa. Sí, me ayudaría a relajarme. Lo cogí con dedos temblorosos y lo encendí, dándole una gran calada, expulsando el humo.
-¿Desde cuando fumas..? .-La miré, extrañada y algo más calmada.
-Solo lo hago cuando estoy nerviosa .-Se encogió de hombros y miró al frente.
Hablamos de mil cosas más y consiguió sacarme más de una sonrisa. Era una chica increíble. Me contó sus problemas y yo le conté los míos, hasta que no pude más.
-¿Por qué crees que me han echo esto, Paula..? .-Miré mi cigarro consumido y le dí una última calada, tirándolo al suelo y apagándolo con el pie.
-Por que vales demasiado An. No saben apreciarte. Y ahora... .-Miró la hora y después a mi. Acaban de acabar oficialmente las clases de hoy, así que vámonos.
Cogí mis cosas y me levanté, mirando hacía la puerta de salida por si veía a alguien que no quisiera ver, estaba mi pandilla, pero no tenía ganas de nada, ellos no tenían por qué pagar mi malhumor y mi sequedad en ese momento, así que les despedí con una de mis mejores sonrisas y me fui. Iba por la mitad cuando alguien me llamó.
-¡An! .-Me dí la vuelta y vi de quien se trataba; Alex. Seguí caminando, ignorándole hasta que me alcanzó.
-An, yo no quería de verdad. ¡Fue ella! Yo la aparté, pregúntale a Jennifer, ella me vio. Tienes que confiar en mi. Solo soy así contigo, te lo prometo .-Y me cogió de la cara, pero esta vez no me intentó besar, simplemente me miró y me perdí en su azul de ojos; decía la verdad. Lo sabía. Le abracé con todas las ganas que me salieron en ese momento y el me lo devolvió.
-No quiero que llores por mí, no te merezco. Solo intento hacerte feliz, compensarte por lo que no te dio mi hermano .-Este chico tenía demasiado control sobre mi. Si me hubiera dicho ``Tirate por un puente´´ en ese mismo instante, lo hubiera echo. Me enamoraba poco a poco, me conquistaba y me hacía sentir única. Lo quería. Y mucho. Me acompañó hasta casa, pero no estaban mis padres, así que entró conmigo y subió a mi habitación, reímos e hicimos tonterías para acabar abrazados, en mi cama, con mi cabeza en su hombro. Me acariciaba la espalda mientras hablaba.
-Me gustas .-Dijo, en un susurro inaudible.
-¿Qué? .-Repuse pues no me había enterado bien por mi estado medio adormilado.
-Nada, que eres increíble .-Sonreí y alcé la cabeza, besándole los labios con levedad. Me devolvió el beso con ganas, agarrándome de la nuca. Me incorporé un poco, poniéndome encima de él mientras seguía besándole. ¿Pero qué estaba haciendo? Cada vez que estaba con Alex mi vida tomaba un giro de 180º y perdía el control sobre mi propia persona. El seguía besándome mientras introducía las manos por debajo de mi camiseta, le quité la suya y le besé el cuello suavemente, y viceversa, pero succionó un poco, dejándome una pequeña marca, iba a quitarme la camiseta cuando la puerta de abajo se abrió y noté la voz de mi madre llamándome. Me levanté inmediatamente y abrí la puerta de mi habitación, asomándome.
-¡Mama! Estoy arriba, pero estamos haciendo un trabajo para clase sobre Historia .-Intenté que mi voz no sonara desesperada para que me creyera.
-Vale, no os molestaré. Voy a el trabajo, tengo turno de tarde .-Me miró comprensiva y me lanzó un beso mientras se marchaba por la puerta. Volví a la habitación y cerré la puerta. Alex me miraba y se empezó a reír como un loco, aún no se había puesto la camiseta.
-¿Un trabajo de historia eh? .-Me dijo, entre risas- Si todos los trabajos fueran así me gustaría que me tocaras de pareja en todos .-Me guiñó un ojo y mostró una de sus sonrisas, por lo que no pude evitar correr hacía él y besarle de nuevo.
2 horas después.
Me desperté por el timbre del móvil que indicaba que tenía una llamada. Estaba bastante dormida, por lo que lo apagué e intente conciliar el sueño. Noté unas manos que abrazaban mi cintura y giré la cabeza, viendo a Alex a mi lado, dormido. Era guapísimo cuando dormía. Le besé con suavidad para despertarle. Nos deberíamos de haber quedado dormidos de tantos abrazos y besos, puesto que no llegamos a nada más. Me sonrió y me correspondió el beso, incorporándose.
-¿Ya es de día? .-Se estiró, mirándome.
-No, bobo, apenas pasaron dos horas .-Sonreí y me levanté de la cama. Tenía las ropas arrugadas, decidí cambiarme- Voy a cambiarme, anda, sal.
-Nah, no miro, te lo prometo .-Puso la cara contra la almohada, por lo que me di la vuelta riendo y escogí ropa, desvistiéndome. Sentí que me observaban, me di la vuelta y lo vi mirándome, sonriendo socarronamente. Me abalancé sobre él sin percatarme que estaba en ropa interior y le empecé a pegar, mientras él me sostenía por la cintura, intentando besarme, sonreí y le besé con ganas para después apartarme, poniéndome el vestido azul que escogió con unas medias y unas botas, cepillándome el pelo y mirándolo.
-Será mejor que te pongas la camiseta, bobo. Que nos vamos a dar una vuelta.
Rió pero me obedeció, bajé por las escaleras seguida de Alex y abrí la puerta, encontrándome con Berto. Enmudecí y enarqué ambas cejas.
-¿Qué... haces tú aquí?
-Vine a buscarte. Dejé a Diana .-Y esta vez si que me quedé sin palabras. Alex apareció detrás mía y me dio un abrazo de esos reconfortantes que te hace sentir protegida, mirando a Berto.
-Ella no es el segundo plato de nadie, hermanito.
-Y no me vas a utilizar. A mi no .-Cogí de la mano a Alex y cerré la puerta trás la salida de este, con una mirada incrédula de un Berto algo sorprendido. No iba a caer a sus pies, no ahora. Quería a Alex, estaba segura de ello. Pasamos la tarde de parque en parque y tomando helados. Cuando estaba con Alex me hacía olvidar de todo lo demás, de todos los problemas. Llamé a mis amigos y quedamos todos juntos, fuimos a El retiro. Se había convertido en mi lugar favorito. Estuvimos tumbados en el césped, riendo y charlando. Estuve hablando con Jennifer y hasta conocí un poco más a cada uno de ellos.
-Oye Jenn, tu no me has dicho nada. ¿Quién te gusta a ti? .-Sonreí con picardía.
-¿Me prometes que no dirás nada?
-Lo prometo.
-Damián .-Dijo, vergonzosa.
¡Damián! Ese era el mejor amigo de Alex. Y así se lo dije.
-Es el mejor amigo de Alex. ¿Quieres que hable con él? Podría tener resultado .-La miré, intentando trasmitirle ánimos con solo una sonrisa.
-No sé An... ¿Y si no le gusto? .-Me dijo dubitativa.
-Pues ahí muchísimos tíos más. Por probar que no falte .-Y así la convencí.
Hablé con Alex y aceptó en hablar con Damián, quedamos para el viernes por la noche, Paula, Dani, Jennifer, Damián, Alex y yo. Damián era el típico rubio guaperas de ojos azules y flequillo que te hacía babear por él en el segundo en el que lo mirabas pero que era un egocéntrico. No quise decir nada. Alomejor las apariencias engañaban con respecto a él, tenía curiosidad. Pasé la mayor parte del tiempo hablando con Nadia sobre zapatos. Era una chica algo superficial pero con un pequeño corazoncito dentro. Solo vivía por y para la moda, y algunas veces eso me irritaba, pero era muy graciosa.
Pasamos la mayor parte del tiempo riendo y abrazándonos unos a otros. Mis padres no vendrían hoy por mi casa, puesto que mi madre estaba trabajando y mi padre de viaje de negocios.
-Oye, An. Quédate en mi casa esta noche .-Me dijo un Alex sonriente.
-¿Qué dirán tus padres? ¿Estás loco? .-Reí mirándole.
-No están mucho con nosotros, ahora están de viaje. Venga, ¿Qué me dices?
-Tendrás que acompañarme a mi casa a por ropa, no puedo ir así .-Le dije, mirando mi vestuario- Iría demasiado...
-¿Arreglada? .-Rió y asentí, sonriendo. Me despedí de los demás con grandes abrazos y me acompañó a casa a por ropa. Cogí unos vaqueros estrechos y una camiseta ceñida negra con una rebeca gris y unos guarros negros. Me gustaba vestir bien. Cogí mi cepillo y mi rimel, que era inseparable para mi. Fuimos hasta su casa y me sorprendí al no ver a Berto allí. Al ver mi sorpresa, lo entendió.
-Está en casa de Diana .-Me dijo, encogiéndose de hombros- Lo llamé para decirselo y no quiso quedarse.
-¿No habían roto? .-Pregunté, extrañada y algo desilusionada a la vez.
-Al parecer no.
Le abracé y fui a colocar mi ropa en su armario para que no se arrugaran.
-Tienes un cuarto precioso .-Le dije, sonriendo.
-Bah, tu si que eres preciosa .-Y me atrajo hacía él, besándome levemente. Me tumbó en la cama y seguimos así hasta que, finalmente empezamos a abrazarnos, cerré los ojos lentamente, a punto de quedarme dormida cuando escuché en mi oido un débil susurro.
-Te amo, soñaré toda la noche contigo...
Finalmente me quedé dormida. Sí. Estaba segura. Quería a Alex.
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