Se despertó con un fuerte dolor de cabeza. ¿Qué hora era? ¿Dónde estaba? No sabía nada. Intentó incorporarse pero notó fuertes mareos, volviendo a caer al suelo. Todo le daba vueltas. ¿Qué le había pasado? Gruñó en voz baja mientras intentaba levantarse de nuevo, pero las muñecas le escocían.
-¿Pero qué coñ...? .-Exclamó, pero a penas salieron palabras de su boca. Se empezaba a poner nerviosa. Estaba atada, estaba todo oscuro menos una rendija de la que una suave luz penetraba en la habitación. ¿Pero que día era? ¿Había dormido mucho? Las preguntas se arremolinaban en su cabeza pero ninguna tenía explicación. Intentó recordar el último momento que paso... ¡Sí! fue junto a Pablo. Estaban en el bar de la esquina de su casa cerquísima, además. Fue al baño y... después no recordaba nada más. Maldijo en voz baja mientras intentaba con nerviosismo desatarse. Se hacía daño en las muñecas y ya, no solo quemaban si no, que, jugaría que empezaban a sangrarle. Unas lagrimas resbalaron por sus mejillas antes de que un ruido sordo sonara a través de la puerta de la oscura, terrorífica, y algo polvorienta a parte de poco espaciosa habitación en la que se encontraba. Se quedó inmóvil apoyando la cabeza contra la pared y se hizo la dormida. La puerta se abrió y unos pasos avanzaron hasta su posición, solo le quedaba esperar.
En ese mismo momento, en otro lugar de la ciudad.
Pablo caminaba intranquilo por la acera que hacía esquina con el bar. ``Paula... como pude ser tan estúpido.´´ Se dijo a si mismo. Suspiró y se frotó los ojos con fuerza mientras caminaba de un sitio a otro, inquieto. Se la habían llevado. Se habían llevado a Paula y no podía hacer nada para impedirlo. ¿Por qué cojones no había saldado su deuda? Era idiota, pero mucho. Quien sabe, a lo mejor no fue una broma y se la habían llevado de verdad. Sus preocupaciones aumentaron. ¿Qué podría haberle pasado? No sabía nada, ni, sinceramente, quería saberlo. Solo quería alejarse de todo de una vez por todas. Y tenía miedo, claro que lo tenía, pero no por él, si no por Paula, miedo a lo que le hubiera podido pasar. La quería muchísimo más de lo que se podía haber imaginado. Eso se le iba de las manos.
***
Me miré en el espejo. ¡Qué mala cara tenía hoy! Aún así, sonreí. Tenía una ``B´´ pintada con permanente negro en mi mano izquierda. Suspiré con lentitud para acabar mis suspiros en una nueva sonrisa, ahora más abierta. Me peiné el pelo y bajé las escaleras, apenas acababa de llegar de clase cuando me acordé de Paula. Llevaba muchísimo sin saber de ella, no me había llamado desde el día anterior y no me cogía las llamadas. Me encogí de hombros, seguramente estaría con gripe, luego seguramente me pasaría por su casa para preguntar por ella e ir a visitarla. Todos mis temores desaparecieron cuando vi una silueta junto a la puerta. ¡Berto! Corrí hacía él y le abracé con todas mis ganas.
-Eh... .-Dijo, riendo levemente mientras me correspondía el abrazo- Cuidado pequeña, me estrujas.
No pude evitar sonrojarme, aún así sostuve su cara entre mis dos manos y le dí un suave beso en los labios para después sonreír en estos sin ni si quiera advertirlo.
-Te amo.. .-Me cogió ambas manos para entrelazar nuestros dedos y me sonrió, después salimos por la puerta, aún con nuestros dedos entrelazados. Hoy sería un buen día, ya lo creía.
Salíamos por la puerta cuando vi a Celia por la esquina. ¡Por fin! Llevaba días sin aparecer y ya me empezaba a preocupar. Me dispuse a llamarla cuando vi que venía acompañada. Me extrañé y me incliné hacía delante para ver de quien se trataba. Besaba a el chico con una sonrisa en los labios y después se abrazaban, se daban mimos y achuchones mientras el le susurraba cosas al oído, ella reía tontamente. Esa risa que pocas veces había tenido el placer de escuchar, una risa de enamorada. Me abracé a Berto con fuerza, que al ver mi reacción supo de que se trataba, me apretujó contra él y miró a su hermano con bastante odio, aunque este ni se percataba de ello. Celia corría ya a mi encuentro, sin saber que yo lo acababa de contemplar todo. Alex, venía detrás de ella y miraba a su hermano, con una sonrisa algo ladeada.
-¡An! .-Gritaba Celia, que ya venía a mi encuentro, sonriente.
-¿Qué? .-Respondí con algo de sequedad mientras seguía abrazaba a Berto. Era mi mejor amiga y me había mentido en algo así, me lo había ocultado... ¡Con Alex! ¿Cómo se lo iba a perdonar así como así?
-¿Te pasa algo? .-Se acercaba ya hacía mi, con gesto preocupado cuando Alex la agarró del brazo. Ella se dejó hacer y acabaron abrazados, el le rodeaba el pecho. Yo los miraba con incredulidad. Suspiré, negando con la cabeza después.
-¿Aún no se lo dijiste? .-Ahora quien hablaba era Alex. Sonreía con maldad, con esa sonrisa torcida que te hace derretirte. Rodó los ojos para después mirarme- Vamos, ¿No estarás celosa, no? Lo nuestro fue tan poco intenso...
Ahora era Ce quien estaba enfadada y bastante. Le podía leer el pensamiento perfectamente, se sentía engañada por que no se lo había contado. No había tenido tiempo. Me excusé con la mirada y cogí a Berto del brazo, tirando de él y sacándolo de en medio de una pelea que, intuía que se formaría. Pasé de largo y les lancé una de mis peores miradas de soslayo, cargadas de ira. A Berto le dediqué mi mejor sonrisa, el no se merecía nada de eso. No tenía la culpa.
-¿Estás bien..? .-Me preguntó, sujetando mi cara entre sus manos, mirandome fijamente para después dedicar una mirada hacía atrás donde, Alex y Celia se encontraban a bastante distancia.
-Sí, cielo .-Asentí y le di un beso en la comisura para después abrazarle con ganas. Miré la ventana de mi antigua escuela de baile que se encontraba abierta y el pareció percatarse de ello.
-Me dijiste que te hacía feliz bailar ¿No..? .-Dijo, sosteniéndome la mano. Asentí mientras sonreía. Había dejado de bailar hace mucho pero aún así, seguía manteniendo mi pasión por esta danza. Tiró de mi hasta la entrada de la ventana, asegurándose de que no había nadie dentro, nos colamos. Suena emocionante, ¿A qué si? Lo era. ¡Y mucho! Sentí bastante adrenalina, pero, después, se pasó en cuestión de segundos.
-¿Estás seguro de esto..? .-Susurré mientras encendía un interruptor que iluminó la sala, entera llena de espejos. Me cogí una coleta bastante alta que dejaba a ver unas facciones recortadas y bastante atractivas. Me daba un aire bastante ``sexy´´ y él se fijó, puesto que había puesto ya una canción en el reproductor de música, concretamente << I'mma shine >> y se disponía ya a bailar, agarrándome de la cintura. Reí con ganas, apartándome. Se me vino a la mente la imagen del chico del autobús y me sorprendí por ello, pero no dije nada, me limité a sacarlo de mi cabeza. ¿Qué hacía pensando en él?
-Esto no se baila así... .-Dije, pues, empecé a bailar mientras el me seguía torpemente, daba giros y de vez en cuando, saltos. Me encantaba bailar. Había ganado varias competiciones por ello, nada importante, ya que me movía mejor en la categoría de Hip Hop. Le sonreí al ver la torpeza en sus movimientos y le besé con suavidad mientras cogía la gorra que llevaba el y la ponía sobre mi cabeza. Sonreía ya, dispuesta a empezar a bailar cuando la música se paró de golpe. La puerta de la sala de espejos se abrió y de ella entraron varios chavales de unos trece años, dispuestos a dar su clase, detrás de ellos entró él. ¿Cómo? ¡Era imposible!
-¿Con qué permiso estáis aquí? .-Parecía enfadado pero al verme su rostro se suavizó hasta formar una leve curva que después se convirtió en una sonrisa. Se acercó a mi y me tendió la mano, yo la cogí, cuidadosamente.
-Soy An, bueno, yo.. Nosotros, es decir..
-Shhh .-Me mandó a callar y después sonrió, con esa sonrisa tan radiante suya, Berto observaba todo en silencio. No le hacía ninguna gracia ese tipo- Yo soy Eric, encantado. ¿Queréis quedaros a la clase? .-Preguntó, arqueando ambas cejas.
-No. Ya nos ibamos, gracias por la oferta .-Berto me cogía esta vez del brazo, sacándome a rastras de la sala, ya que, yo, quería seguir bailando. Observé al tipo bien. Era alto, bastante musculoso, moreno, de ojos verdes y ``Sonrisa Vitaldent´´ le sonreí como despedida y salí después por la puerta, girándome para mirar a Berto.
-Quiero bailar .-Dije, esperando que su respuesta no fuera demasiado fuerte.
-¡Ese tío te tiraba los trastos! No deberías de haberte puesto coleta .-Dijo y después sonrió, sonreí con él y le abracé, me miró y después, agarrándome por la nuca me besó. Me dejé llevar, disfrutando del momento. No había nada más, solo eramos él y yo. En ese momentó, se escuchó un golpe seco. Alguien había intentado salir de la clase y después se había vuelto a introducir en ella. Sería un chaval. Supuse. Que equivocada estaba.
Querido diario :
Me voy a presentar, diario mío. Esto sonará a ``Mariconada´´ como dirían muchos, por eso te mantendré en secreto. Hoy la vi, perfecta, sonriente, tan rubia e irresistible como siempre. ¡Y baila! Es perfecta... a mis 19 años me siento bastante inútil. Si no me aceptan en la escuela de arte tendré que ir a la Universidad. No sé que pinta esto aquí, vale, ella baila y... ¿Qué? ¿Y quién era ese chico? Uno de mis alumnos salió y dijo que habían dos ``Dándose el lote´´ ahí afuera. ¿Serían ellos? ¡Lo dudo! Odio dar clases, querido diario. Solo lo hago para mantener y tener algo que comer. Mi madre ya apenas pasa por casa, no hay nada que hacer. ¿Sabes? Espero volverla a ver, queridísimo diario. Esa chica me va a cambiar la vida, lo presiento. Por ahora, tu mantente bien escondido.
Eric ~
Esas fueron las últimas palabras que escribió antes de sumirse en un profundo sueño. Sí, la volvería a ver.
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