El resto de las clases transcurrieron con bastante rapidez, y yo me pasaba la mayoría de ellas mirando el reloj y pintando en mi cuaderno. Si seguía así durante todo el curso puede que hasta me hiciera profesional en dibujos abstractos. Todavía estaba algo ida por lo que había pasado después de la primera clase. ¿Cómo había dejado que casi me besara un chico al que apenas conocía? No le dí más vueltas, no me gusta complicarme mucho las cosas. Sonó la campana que tocaba el final de las clases y me levanté de la silla la primera, saliendo del aula a toda prisa, parecía que me asfixiaba ahí dentro. A mi izquierda se encontraba Alex, pero ya estaba cazando a otra chica, no puedo negarlo, sentí algo de decepción y desilusión, pero tampoco me esperaba mucho de una cosa como la que había pasado antes. Caminé con rapidez, pasando de largo y recogí mis libros de la taquilla, cerrándola de un portazo. Salí al exterior y tomé una gran bocanada de aire, y me sentí bien por primera vez en ese día al salir de ese gran edificio que constitutia mi instituto, en el que pasaría el resto del año.
- Hey, rubia .-Alex me rodeaba ya la cintura con los brazos cuando de un manotazo me aparté de él.
- ¿Quieres algo? Contrata una de todas esas putitas .-Señalé con la cabeza a el grupo de Diana, especialmente a esta última.
- No creo que te debas meter con mi familia .-Enarcó ambas cejas y la sonrisa se borró de su rostro al instante- No está bien.
Apenas podía creer lo que estaba diciendo. ¿Su familia? ¿Pero de qué hablaba? ¿Quién era realmente Diana? Y así lo dije.
- ¿Tu familia? .-No pude evitar reír mientras lo decía.
- Es mi cuñada .-Me miró, sonriendo de nuevo esta vez y me acarició la mejilla, se iba acercando a mi de nuevo, y yo, sin hacer nada. Me había quedado un poco en estado de shock. Cuando me iba a besar, mi corazón martilleaba a más de 100 pulsaciones, pero se separó y fue con su grupo, reuniéndose allí con Diana, Carol, Noa y Damian, me extrañó no ver allí a Alberto, pero no dije nada. Callada, como una tumba y sintiendo que se me venía el mundo a los pies empecé a caminar hacía el otro lado, Alex, era su hermano. El hermano de él chico que me había robado el corazón el primer día de clase sin ni siquiera hablar con él. Sabía que era simple atracción física, pero eso no cambiaba nada, la manera de sonreír que tenía... todo. Seguí caminando y saqué mi Blackberry, regalo de mi madre. No me gustaba mucho seguir las modas, pero era perfecta para hablar con mis antiguos amigos. Iba tan entretenida que ni me fijé en pedazo de hierro que sobresalía de la construcción de al lado del instituto y tropecé, cayendo al suelo.
-¡Joder! .-Maldije en voz alta, bastante para ser concreta, ¿Solo me sabía caer o qué?
-¿Te ayudo..? .-Alguien me tendió una mano y la cogí sin dudarlo, sin ver de quien se trataba, cuando vi la cara de Alberto, sonreí sin siquiera advertirlo. Era guapísimo. Ahora me iba el corazón a mil por hora, recogí los libros que se me habían caído y él me ayudó, vi el libro de Historia en la otra punta y tendí mi mano para cogerlo, a el mismo tiempo que él por lo visto o si no, se las arregló demasiado bien para que nuestras manos coincidieran. La aparté, pero él no lo hizo y sonrió, cogiendo el libro y devolviéndomelo, lo sujeté fuerte contra mi pecho, al igual que los demás y le sonreí de nuevo mientras miraba al suelo para después mirarle fijamente, a través de las gafas de sol. Sobraban las palabras en ese momento. No le conocía, pero sabía que si me lo pedía, huiría con él al fin del mundo.
-¿Te diriges por allí? .-Señaló con la cabeza una avenida cercana, sacandome de mis pensamientos y asentí con la cabeza simplemente- Por cierto, soy Berto .-Me tendió la mano y le sonreí.
-Yo, An .-Se la cogí, y le di un suave apretón- Pensé que irías con tu hermano. Pareció sorprendido por la pregunta, pero aún así respondió.
- Bueno, la mayoría de veces me voy con ellos, pero hoy necesitaba tranquilidad .-Sacó su móvil y puso ``Paradise´´ una canción de Coldplay, uno de mis grupos favoritos- Espero que no te importe, pero me encanta esta canción.
-Me encanta esa canción .-Empecé a cantarla en voz bajita, sin ni siquiera advertirlo; me pasaba cada vez que la escuchaba. Él simplemente rió y callé al escucharle, pero me invitó a continuar cantando él también. Cantaba increiblemente bien y me sorprendí por ello. Sin poder evitarlo, se lo dije.
-No pareces el típico chico popular.
Él sorprendido, paró en seco y me miró fijamente, quitándose las gafas, haciendome perderme en su azul oscuro de ojos.
-No lo soy .-Le mantuve fija la mirada bastante tiempo, no sé ni el por qué, pero, parecía que lo conocía de toda la vida. Le mostré una de mis más sinceras sonrisas y él me la devolvió, comenzando a caminar. Él resto del tiempo lo pasamos hablando de mil cosas distintas, sobre grupos musicales, clase, lugares de Madrid... me sentía tan a gusto con él que se me pasó la hora. Eran las 15:45 y yo aún no había llegado a casa, mis padres deberían de estar muy preocupados, así que aceleré el paso.
-¿Te vas? .-Me miró, desde lejos, puesto que ya iba por la mitad de la calle.
- Mis padres me matarán. ¿Has visto la hora qué es? .-Reí, mirándole.
-Sí, creo que me debería de ir también... ¡Espera! .-Me dí la vuelta, mirándole y le grité.
-¡Dime! Vamos.. rápido, que pierdo el bus.
-Esta tarde te recojo para enseñarte la ciudad. A las 6:00 en la puerta de el instituto. ¡Te voy a echar de menos! .-Lo dijo en tono burlón, por lo que reí y, subiendome a el autobús le lancé un beso y me despedí de él en tono teatral, entré corriendo y pagué, tomando asiento en el fondo, mirando por la ventana mi nueva ciudad, esperando ansiosa a que llegara esa momento y no pude evitar sonreír. Llevaba razón, no era un chico como otro cualquiera. Era especial.
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